El IVE está haciendo circular un video reciente del padre Santiago Martín, fundador de los Franciscanos de María, titulado ¿Quién gobierna la Iglesia?, publicado el 11 de septiembre de 2026.
El video no habla del Instituto del Verbo Encarnado. Pero resulta difícil no advertir hasta qué punto su argumento encaja con una vieja cultura del IVE.
El Papa sí; los que gobiernan en su nombre, no
Santiago Martín comienza elogiando al papa León XIV. El problema, según él, sería otro: un sector importante —quizá mayoritario, afirma— de la jerarquía estaría siguiendo un camino diferente al del Papa.
Más adelante llega a hablar de «otra Iglesia»: mientras León XIV hablaría de Cristo, oración, tradición y evangelización, esa otra Iglesia hablaría de burocracia, reuniones y nuevas estructuras.
La fórmula resulta extraordinariamente familiar.
Para quienes conocimos esta cultura hace décadas, el esquema podría resumirse así:
Al Papa se le obedece. El problema son los dicasterios, los obispos, los funcionarios y quienes rodean al Papa.
Es una fórmula muy conveniente, porque permite mantener intacta una identidad de fidelidad absoluta a Roma y, al mismo tiempo, deslegitimar las decisiones romanas cuando resultan incómodas.
Una vieja lógica que sigue siendo útil
Si Roma elogia al Instituto, habla la Iglesia.
Si Roma interviene al Instituto, entonces aparece inmediatamente otra explicación posible: funcionarios mal informados, obispos hostiles, dicasterios ideologizados, personas que engañan al Papa o una burocracia eclesiástica que sigue su propia agenda.
Así se puede afirmar simultáneamente:
«Somos absolutamente fieles al Santo Padre»
y resistir, desacreditar o relativizar las decisiones tomadas por quienes ejercen concretamente la autoridad de la Santa Sede.
No afirmamos que Santiago Martín haya producido este video pensando en el IVE. No hay ningún elemento que permita sostenerlo.
Lo significativo es que el IVE considere oportuno hacerlo circular ahora.
Porque el Instituto se encuentra precisamente bajo una intervención pontificia. Las decisiones que afectan hoy a su gobierno, formación y futuro no llegan mediante una aparición personal del Papa. Llegan, como funciona normalmente la Iglesia, mediante dicasterios, delegados pontificios, obispos y estructuras de gobierno.
Por eso quizá la pregunta más interesante no sea la que da título al video —«¿Quién gobierna la Iglesia?»— sino otra:
Cuando una institución proclama obediencia al Papa pero desacredita sistemáticamente a quienes ejercen su autoridad cuando sus decisiones no le gustan, ¿qué significa exactamente obedecer?

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