Categoría: Noticias

  • Un análisis imperdible sobre los abusos en la Iglesia

    Un análisis imperdible sobre los abusos en la Iglesia

    Creo que casi todos los lectores estarán al tanto de las distintas y recurrentes noticias de abuso sexual dentro de la iglesia, y no se estarán desayunando con ninguna nueva sobre este desagradable tema.

    Hoy queremos ofrecerles un artículo de Domenico Marrone que nos ha parecido excelente en su análisis, y muy actual con lo que respecta al caso Rupnik, el más actual y escandaloso del decadente pontificado de Francisco. Los dejamos con el texto:

    En el ámbito eclesiástico, en los últimos años se han registrado abusos sexuales y abusos espirituales, entendidos como el ejercicio del poder, la sumisión y la dignidad vulnerada, explotando la fe de la víctima como contexto de cobertura. El caso Rupnik nos ha dejado atónitos e incrédulos.

    El asombro también lo determina el hecho de que estamos en presencia de un artista talentoso y de renombre internacional. Picasso afirmó que «el arte tiene el extraordinario poder de sacudir el polvo acumulado en la vida cotidiana del alma». Creemos en esta afirmación, pero, al mismo tiempo, sentimos que nuestra alma está como abrumada por una tormenta de arena y polvo.

    El caso Rupnik

    Entendemos el poder que está en manos del arte y los artistas. El verdadero artista tiene una sensibilidad particularmente desarrollada y su genio se realiza a través de un análisis social, civil y religioso muy profundo y agudo. El artista es un intelectual con un papel que conlleva una gran responsabilidad humana y social.

    El artista es el vocero de pensamientos éticos, religiosos, sociales y humanos que pueden ayudar a construir un mundo mejor alrededor de las personas. La del artista es una verdadera misión comunitaria. Los artistas pueden ayudar a ser más felices y a redescubrir un entusiasmo positivo capaz de cambiar a las personas desde dentro.

    Entendemos cuál debe ser el papel ético del artista y qué importante responsabilidad social tiene que gestionar. En el caso Rupnik surgen cuestiones de no poca importancia: ¿rechazar las obras de los artistas inmorales? ¿Atribuir la ética del autor a sus obras? ¿Es correcto disfrutar de obras de arte hechas por personas inmorales? Éstas son solo algunas de las preguntas que abrumadoramente surgen ante el lamentable caso.

    Sentimos el desenlace dramático de una arrogancia prometeica disruptiva y devastadora de una concupiscencia insaciable y lujuriosa de un solo hombre, encerrado en la prisión de un narcisismo trágico, en un vano intento de ponerse en el lugar de Dios usurpando su poder. Estamos en presencia de una decidida perversión del espíritu y/o del enmascaramiento de una perversión sexual (y las dos cosas suelen coincidir). Estamos en presencia de una mística orgiástica.

    Abuso: un incesto espiritual

    Inmediatamente debemos señalar que los abusos perpetrados tienen un rasgo que puede calificarse de incesto espiritual. De hecho, fueron cometidos -si se establece la imputabilidad- precisamente por quien debería haber sido la transparencia encarnada de la paternidad de Dios y la maternidad de la Iglesia para aquellos de quienes en cambio abusó escandalosamente.

    Y tales abusos son también espiritualmente orgiásticos, siendo el protagonista también un hermano en la misma fe por su común bautismo. Justificó las acciones desviadas en sus ojos. Abusó del papel de «padre espiritual» para imponer actos eróticos a personas subyugadas y sin libertad.

    También se hace referencia impropiamente a una excomunión latae sententiae para la absolución del cómplice. Pero ¿se puede considerar cómplice a una persona sometida y no libre? ¿No sería más apropiado hablar de violación y uso fraudulento, con el único fin de obtener ganancias sexuales, del discurso religioso, de teología desviada y corrupción de las almas? Necesitamos deconstruir las «justificaciones» de la casuística hipócrita.

    Si nos limitamos a la indignación (y esto es necesario, ante tal acumulación de escándalos internos), si nos conformamos con explicaciones psicológicas o psiquiátricas (que en todo caso son parte del problema), corremos el riesgo de perdernos lo esencial: el vínculo directo entre el abuso espiritual y el abuso sexual.

    Los depredadores sexuales operan dentro de las estructuras eclesiales sobre almas inocentes sedientas de Dios, no fuera, al margen de las sexualidades imposibles, sino al contrario en el seno de sus misiones religiosas.

    Estos escuchan confesiones, dirigen las conciencias para torcerlas mejor y devolverlas a sus perversiones. Se aprovechan de su ascendencia religiosa, de su posición de dominio (fundador, sacerdote o en todo caso «padre espiritual») para practicar no sólo violaciones de la conciencia, violaciones de la inocencia, de la frescura del alma, del cuerpo y del espíritu, sino también para justificar todo esto en nombre de la religión.

    Perversión de la palabra religiosa

    Entonces se comprende mejor por qué la perversión sexual interviene en el proceso de perversión del discurso religioso: se necesita el dominio espiritual sobre un alma inocente para corromperla; se necesita el poder del secreto religioso y la iniciación en los misterios de Dios para conducir a las víctimas a esa muda impotencia; se necesita el poder de la gracia de Dios para borrar todo. Este uso de Dios para fines de humanidad diabólica mantiene al pervertido en la ilusión de una justificación diferente, de una «relación especial» que estaría más allá de las reglas morales.

    Es sobre todo una perversión espiritual. La víctima debe consentirlo. La violación se convierte en una “relación especial”. La moral se desvanece en favor de la «misión». Para pasar la repugnante página de los abusos, la cuestión de la manipulación espiritual en la Iglesia todavía necesita ser abordada, a través de sus instrumentos (confesión, dirección/acompañamiento espiritual), sus discursos.

    Incluso más allá de las flagrantes perversiones, estas herramientas siempre deben manejarse con precaución, y los discursos deben hacerse con el mayor respeto por las personas y la mayor consideración por la integridad (espiritual, psíquica y física) de las personas.

    ¿Cuál es la relación entre el abuso espiritual y el sexual? El abuso espiritual y sexual están estrechamente entrelazados. El abuso espiritual es a menudo la estrategia de preparación, es decir, la estrategia de iniciación del abusador para prepararse y justificar el abuso sexual.

    Abuso espiritual

    En comunidades organizadas jerárquicamente o en relaciones donde hay un superior y un subordinado, siempre existe la posibilidad de conflictos. En la búsqueda de una definición adecuada de cuándo se produce un abuso de poder, de autoridad o espiritual, es necesario ante todo advertir que cualquier dificultad con el respeto a la autoridad en la jerarquía eclesiástica no es ya en sí misma un abuso.

    Hablamos de maltrato espiritual cuando en un contexto religioso se rebasan los límites de la dignidad de la persona, que el Creador ha trazado para el hombre como persona, de tal forma que se restringe su espacio vital físico, espiritual e íntimo. Esto ocurre de manera manipuladora y sin el consentimiento del individuo, para que bajo el pretexto de la espiritualidad en el sentido más amplio de la palabra sea humillado o anulado.

    El límite del abuso es cuando la persona en el cargo de superior abusa del poder y la autoridad para satisfacción personal e ingresa al espacio íntimo y espiritual de la persona subordinada, utilizando diferentes formas de manipulación e intimidación.

    La primera característica del abuso espiritual es la violación de los límites. La violación de los límites espirituales viola la privacidad de una persona. La persona pierde el espacio de protección que merece su dignidad. Aquí tienen lugar las cosas más íntimas de la vida espiritual. En las comunidades, esto, aterradoramente, a menudo toma la forma de un acompañamiento que se ofrece, incluso se permite, solo dentro de la comunidad.

    Aquí se fusionan las áreas del foro interno y del foro externo, estrictamente separadas por el derecho canónico. Las estructuras incestuosas se desarrollan muy fácilmente en las comunidades.

    Toma el lugar de Dios

    Según Klaus Mertes, el abuso espiritual se basa en una profunda confusión en la relación entre el guía espiritual y la voz de Dios, lo que puede dar lugar a las siguientes anomalías. El superior o compañero confunde al subordinado para que éste lo confunda con la voz de Dios. Una segunda posibilidad es que el mismo superior o compañero sustituya la voz de Dios. En cambio, una tercera variante de abuso espiritual conduce a la sustitución combinada de roles de las dos primeras posibilidades. Esto quiere decir que el superior se considera enviado por Dios en quien el subordinado debe creer y seguir, pero el mismo subordinado también lo ve bajo esta luz.

    Este tipo de abuso puede incluir manipulación y explotación, imposición de responsabilidades falsas, censura de decisiones, demandas de secreto, coerción, control bajo el disfraz de la voluntad de Dios, demandas de obediencia, subrayar la posición excepcionalmente privilegiada o sublime de los subalternos, el aislamiento como un instrumento de castigo, superioridad y elitismo.

    Es característico del abuso espiritual que la persona superior lesione al sumiso en el ámbito de su autonomía personal y libertad en un contexto religioso. Este abuso puede manifestarse en forma de abandono espiritual, donde la persona subordinada es privada de las posibilidades de crecimiento espiritual, como manipulación espiritual o como violencia espiritual.

    Un tipo de comportamiento sutil y oculto es propio de la manipulación espiritual, donde la persona subordinada es engañada, recibe información incorrecta sobre su comportamiento, para que no se dé cuenta de que le están quitando su autonomía, es decir, su libertad personal.

    En la violencia espiritual hay un control total del otro que debe seguir las indicaciones, aceptar los ideales presentados, limitar severamente los contactos con los demás, someterse al control en la vida cotidiana, por ejemplo, en la comunicación con los demás. Tal forma de abuso puede durar mucho tiempo hasta que la persona subordinada reconoce su autoridad y poder al superior, es decir, hasta que logra escapar del círculo de cautiverio.

    Los abusos espirituales, de los que la Iglesia sólo en los últimos años ha tomado conciencia de manera más integral y completa, pueden afectar al individuo o a las comunidades. Ocurren en un ambiente de fe, donde bajo el pretexto de escuchar a Dios, representado por el guía espiritual o superior, ejerce poder sobre los demás.

    Violencia sexual y violencia espiritual

    El abuso espiritual puede relacionarse con el abuso sexual y puede ser un preludio del mismo, aunque esto no es una regla. Ambos pueden manifestarse como formas independientes de abuso. La característica de ambos es la relación asimétrica entre el responsable y el subordinado, por lo general se trata de abuso espiritual en sistemas cerrados con una organización estrictamente jerárquica.

    Aquí se debe enfatizar que la violencia sexual en un contexto religioso es difícil de entender sin conocer la naturaleza y el contexto de la violencia espiritual. Las personas frágiles y en riesgo que son presa fácil de este tipo de abusadores, son especialmente los novatos en las comunidades religiosas, los conversos, las personas con ideales elevados, las comunidades carismáticas y religiosas con reglas confusas sobre el papel de los miembros individuales y los órganos de gobierno.

    La principal característica del maltrato espiritual es la pérdida de la autonomía espiritual personal, por lo que el maltratador desprecia a la víctima, la manipula y ejerce violencia contra ella. Aquí siempre está en evidencia la pregunta por Dios y la fe, por lo que se abusa de lo que es de Dios en la relación con el otro para satisfacer necesidades personales.

    Al igual que el abuso sexual, la dinámica del abuso espiritual también es tal que posteriormente la víctima, si no procesa los traumas, puede convertirse en perpetrador del abuso y asumir sin saberlo los modelos de comportamiento de los abusadores, repitiendo en el rol de gobierno lo que ha sufrido como víctima.

    ¿Cuáles son las causas del abuso contra la mujer? El primer requisito es un desequilibrio de poder. Las mujeres adultas a menudo son abusadas en las relaciones pastorales. El adicto suele tener una confianza enorme en el agresor, puede ser manipulado. El agresor utiliza el poder para transformarla en un objeto con el que puede hacer lo que quiera.

    En el caso de los sacerdotes entra en juego el exceso de poder sobre las mujeres. Las mujeres piensan: «Estoy bien cuando sirvo y no digo ‘yo’ demasiado alto». El abuso sexual a menudo no se trata de la satisfacción de impulsos, sino más bien de la necesidad narcisista de manipular a una persona hasta el punto de quebrantar su voluntad.

    De la confianza a la agresión sexual

    El abuso viene lentamente, no sucede de inmediato. Los atacantes generan confianza y se vuelven indispensables. Le dicen a la víctima que ella es la persona más importante en la vida y empieza a creérselo y se vuelve adicta. Sólo entonces se producen los ataques. Los afectados ya sienten que esto no es bueno para ellos, pero su percepción está tan anulada que ya no pueden encontrarle sentido.

    En las comunidades, los miembros se encierran en sí mismos y esto resulta en intimidación y aislamiento. Y de repente no queda nadie para que el afectado cuente lo que está pasando. Los atacantes les dijeron cuál era la voluntad de Dios para ellos y tenían que obedecer.

    Es difícil definir el abuso sexual; hay varios intentos de una definición especializada. El concepto de abuso (del latín, abusus) en el sentido más amplio del término significa una actividad o acto contrario a las normas sociales vigentes, a las normas humanas generalmente aceptadas y contra la dignidad de la persona humana.

    Indica la explotación de su condición para beneficio personal o para una acción ilegal que causa daño material o inmaterial a sí mismo y a los demás. Es el uso incorrecto o negativo, es decir, el abuso de la propia condición en contraposición a la finalidad del cargo encomendado. El abuso se caracteriza porque su acción es planificada e intencional, lo que también se aplica a la dinámica del abuso sexual.

    El abuso sexual es cualquier acción no verbal, verbal o física que atente contra la dignidad y traspase los límites de otra persona de cualquier edad o género con el propósito de lograr placer sexual o perpetrar violencia. Es todo contacto o interacción física, acción visible, verbal o psicológica entre un menor y un adulto, o entre dos adultos, cuando el maltratador utiliza al otro contra su voluntad como medio de excitación sexual.

    Trauma y poder

    La violencia sexual es una de las experiencias existenciales más traumáticas y deja profundas heridas. Cuando hablamos de violencia sexual, primero pensamos en la violación, que sin embargo representa solo un aspecto mínimo en el contexto de este tipo de violencia. La mayoría de los abusos son otros mecanismos anteriores de dependencia en las relaciones y la demostración de poder sobre víctimas particularmente seleccionadas.

    Sólo cuando miramos la experiencia interior de la víctima, con la que el agresor se comporta como ella no quiere, nos damos cuenta de que se trata de violencia. En esta condición la víctima no logra desarrollar ni reconocer su propia voluntad, y menos aún hacerla valer.

    Las experiencias de los psicoterapeutas atestiguan que en todos los casos de abuso sexual hay una larga preparación que comienza en primer lugar en la fantasía del abusador. En primer lugar, el abuso sexual es un abuso de confianza, es decir, un abuso sentimental, que sólo puede alcanzar el nivel físico en un paso posterior, como es propio en particular de los miembros de la familia o de quienes abusan entre las filas del clero, que goza de gran confianza entre la gente. El abuso a largo plazo, aunque sea sólo sentimental, y la adicción a las relaciones pueden tener consecuencias incurables.

    Cuanto más dura el abuso, peores consecuencias deja para la víctima, dañándola espiritualmente hasta el punto de no poder vivir con normalidad. La víctima, que para el maltratador no es una pareja de igual a igual, sino un puro objeto sexual, es asaltada por graves sentimientos de culpa y vergüenza, por lo que suele presentar trastornos alimentarios y dificultades para cumplir con los deberes cotidianos, el sueño y las relaciones en general.

    Por lo general, la víctima ve en escapar de la trampa su salvación, pero el escape solo puede ser interno, frente a sentimientos de culpa personales, y no frente al abusador. La huida del cuerpo, de la condición y de la experiencia personal lleva a la persona maltratada al extrañamiento de sí mismo y a la soledad, lo que puede llevar a tal confusión que ya no permite una evaluación correcta de las propias percepciones, ni confiar en ellas.

    Los perpetradores de violencia sexual a menudo son adictos a la sexualidad. La adicción es una enfermedad caracterizada por la repetición y agravamiento de conductas nocivas. Las características de la adicción son la embriaguez, la repetición y el aumento de la dosis, los excesos y las caídas del humor, la incapacidad para detener la conducta patológica a pesar de la conciencia de su nocividad y la reacción de abstinencia. La persona adicta nota la conducta dañina y quiere parar, pero fracasa, porque de lo contrario viviría una crisis de abstinencia.

    No casos sino una cuestión estructural

    La violencia sexual no es sólo una cuestión de casos individuales, sino un fenómeno generalizado y un problema estructural. En ocasiones, las instituciones eclesiales han ofrecido un entorno propicio para ejercer la violencia sexual y ocultar a los perpetradores contra jóvenes y adultos de ambos sexos que, bajo el pretexto de la espiritualidad y la vida de fe, han abusado del cargo y la autoridad encomendados para ejercer el poder y descargar sus impulsos sexuales en niños, jóvenes y adultos.

    Un gran desafío para la Iglesia es el reconocimiento de la culpa y la aceptación de la responsabilidad. Ocultar el problema debe ser cosa del pasado: se necesita honestidad, verdad y transparencia.

    Concluyo volviendo a la pregunta inicial sobre los criterios de valoración del arte. Cada vez que salen a la superficie las turbias fechorías de los ídolos del panteón del arte, uno se pregunta: ¿es correcto separar la obra del artista?

    Detrás de la cándida efigie de alguien que ha hecho de la pureza y de la sublimidad el principio de sus creaciones parecería en efecto esconderse un alma muy limpia. Los hechos que se han conocido han arrojado luz sobre los lados oscuros de una personalidad ambiguamente siniestra, que supuestamente explotó su autoridad para ejercer un control perverso sobre el cuerpo y el alma de las mujeres. De ahí la inquietante hipótesis de los actos sexuales consumidos sin su consentimiento.

    La imagen de Rupnik y su producción artística

    Luego viene la gran pregunta que es difícil de responder en monosílabos: ¿es correcto que esto repudie, en retrospectiva, el invaluable legado que este artista del mosaico ha donado a la historia del arte sacro mundial? ¿Es legítimo condenar sus tan alabados mosaicos, ahora que su imagen se ve comprometida por supuestas (o ciertas) acusaciones de abuso sexual y espiritual? Después de la noticia de los abusos, ¿es realmente posible, por tanto, poder contemplar sus mosaicos con el corazón alegre, sin dejarse arañar por una sensación de malestar por los abusos cometidos por el autor? ¿Se puede omitir este “detalle” de su vida privada?

    Mantener el foco en el producto creativo más que en el autor, ¿no significa acaso abdicar de la responsabilidad educativa y de la influencia que el arte y sus representantes ejercen en la vida de sus usuarios? ¿No sería adecuado tomar distancia para evitar que tales abusos se legitimen?

    De hecho, si en los últimos años ha crecido la conciencia en el debate público sobre actitudes que ya no se normalizan como en el pasado, habiendo cambiado -afortunadamente, añadiría- los estándares de aceptación en los circuitos artísticos, es difícil aceptar que lo que amamos es hijo de distorsiones debidas a personalidades autoritarias que se esconden detrás de una creación artística que ha atemperado nuestro gusto a lo largo de los años y trazado nuestras coordenadas en la geografía de la producción artística.

    Por lo tanto, si defender el arte por el arte significa hacerlo en detrimento de sujetos violados en su dignidad humana, además de físicamente, tal vez deberíamos repensar los límites de nuestra aceptación. Deberíamos escuchar a quienes no se sienten a gusto con ese encanto tan idolatrado en sus mosaicos. También tenemos el deber de diseccionar los efectos de esas obras en la comunidad eclesial y cuestionarnos.

  • Los doce casos de abuso del Padre Buela

    Los doce casos de abuso del Padre Buela

    Titulamos el artículo de hoy de una manera llamativa, porque son doce los casos que hoy por hoy se han registrado acerca del fundador del Instituto Verbo Encarnado, el Padre Carlos Buela. Y como muchos no conocían este puntual dato, lo ofrecemos al público citando una importante revista de antropología y cultura cristiana de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en su última edición, la número 102 escrito por la socióloga Sofia Brahm.

    El texto completo de dicho artículo de sumo interés y profunda investigación titulado “La Iglesia en Latinoamérica frente a los abusos eclesiales” lo pueden encontrar en la revista Humanitas, como dijimos, en su último número, haciendo clic AQUÍ para descargar o leer online. No tiene desperdicio.

    Nosotros recogemos en este breve artículo solamente la parte que hace referencia a dicho fundador, para dar a conocer información de público conocimiento ya imposible de ocultar. Los superiores del IVE se han estado empeñando en no hablar del tema y buscar complicadas explicaciones a los casos adjudicados al Padre Buela. Pero esto ya no es más posible.

    Agradecemos, junto con la autora Sofía Brahm, la valentía de las víctimas que cada vez con mayor fortaleza y sinceridad se animan a hablar, tanto a nivel eclesial como civil, a través de los distintos canales de información, como es el presente blog.

    «Gracias a la valentía de muchas víctimas hemos podido constatar, horrori­zados, el daño causado y el hecho de que no lo supimos ver y que muchas veces fui­mos nosotros mismos agentes de silenciamiento», dice la autora.

    En el apartado “La realidad de los abusos en la Iglesia latinoamericana y el caso de los institutos religiosos” Sofía Brahm nos trae a colación los distintos y ya conocidos casos de fundadores de institutos religiosos:

    “Destacados son los casos de Argentina, que a la fecha contabiliza alrededor de 85 sacerdotes acusados de abuso; de Chile, que suma casi 200 casos, y de Colombia, con poco más de 100 sacerdotes con denuncias”.

    Y continúa:

    “Debe constatarse, lamentablemente, que los hechos más salientes de abuso dentro de la región han sido cometidos por fundadores o líderes de institutos religiosos. Tal es el caso, por ejemplo, del mexicano Mar­cial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, quien falleció en 2008 después de haber sido condenado en 2005 por la Congregación para la Doctrina de la Fe por abuso sexual de al menos 60 seminaristas. Según un informe actualizado en marzo de 2021, los Legionarios reconocerían actualmente a 170 menores víctimas de abusos sexuales cometidos por 27 sacerdotes de la congregación entre 1941 y 2019”. Cita la fuente AQUI

    “En Argentina se tiene el caso del Instituto del Verbo Encarnado, donde la Santa Sede formuló cargos en 2016 contra su fundador, Carlos Buela, quien a la fecha acumula 12 acusaciones de abuso sexual”.

    Yendo al final de la reflexión, los dejamos con una última idea clave del artículo: la importancia de hablar; la importancia y necesidad de compartir testimonios y darlos a conocer:

    “La experiencia internacional nos muestra que los casos que salen a la luz pública son generalmente la punta del iceberg del abuso eclesial, el que siempre está rodeado de tabúes, y las víctimas muchas veces viven en soledad y silencio. Generalmente, tras cada vícti­ma de abuso sexual, hay muchas otras que sufrieron el mismo daño y no se atrevieron a denunciar, y cientos que, sin ser directamente abusadas en el plano sexual, sí fueron víctimas de manipulación, abuso de concien­cia y abuso de poder de parte de los mismos ofenso­res” …

    Doce son los casos que hasta ahora se han adjudicado a Buela. Pero siendo que suele ser sólo «la punta del iceberg», no nos sorprendamos si más adelante las cifras aumentan.

    Por eso, estimados lectores de nuestro blog, ya no se escandalicen más cuando alguien se atreve a contar su historia, haciendo un esfuerzo enorme. En vez de criticarlo, agradézcanle, ya que está haciendo un gran bien a la iglesia y a la sociedad.

  • Capturas Internacionales ¿Quién será el próximo?

    Capturas Internacionales ¿Quién será el próximo?

    Ha habido muchos casos como el que presentamos hoy. Pero lo interesante es que se ha hecho, a pesar de las trabas que se pusieron, y la justicia, aunque parezca a veces imposible, se hace.

    Hoy nos preguntamos: ¿Quién será el próximo? …

    Se verá… próximamente.

    Gustavo Oscar Zanchetta, ex obispo de Orán, Salta, Argentina.

    Acusación: Abuso sexual a seminaristas.

    Orden de captura internacional: noviembre 2019. Piden la captura internacional de Gustavo Zanchetta

    “La fiscal penal de Violencia de Género y Delitos contra la Integridad Sexual de Orán, María Soledad Filtrín Cuezzo, ha requerido la captura internacional del que fuera obispo de Orán, Gustavo Oscar Zanchetta, tras pedir que se dicte la rebeldía del religioso imputado por abuso sexual”.

    La medida se tomó debido a que el imputado no respondía a reiteradas llamadas telefónicas ni a correos electrónicos, tras haber establecido su domicilio en el Vaticano.

    ¿En qué terminó esta búsqueda de justicia a nivel internacional, ya que el acusado estaba en Italia?

    Condenan al obispo emérito Zanchetta a 4 años de cárcel por abusos

    Un tribunal argentino ha condenado al obispo emérito de Orán, Gustavo, a cuatro años y medio de prisión por el delito de abuso sexual simple continuado agravado y ha ordenado su ingreso en prisión.

    Una vez más han sido las autoridades civiles, no las eclesiásticas, las que han puesto fin a un escándalo protagonizado por un prelado católico, uno especialmente significativo y que hemos seguido en esta publicación en todas sus vueltas y revueltas, la penúltima de las cuales ha sido el muy demorado envío al tribunal del expediente vaticano.

    Cualquier similitud con las denuncias que llevamos adelante en este blog, es pura coincidencia ¿?…

    Dice la noticia sobre el obispo abusador: “Pocos años después de su consagración, cuando el obispo, a los cuatro años y una semana de haberle nombrado el Papa, contando el obispo 53 años, presenta su renuncia alegando motivos de salud, con tanta prisa que ni aún se despide de sus feligreses.”

    Prestemos atención al siguiente párrafo:

    “Pero el escándalo no salta a la palestra pública hasta la Navidad de 2018, cuando un diario local, El Tribuno de Salta, da la noticia de que tres sacerdotes de la diócesis de Orán habían denunciado al nuncio apostólico a su obispo Zanchetta por abusos sexuales contra una decena de seminaristas, y que también por eso, el 1 de agosto del 2017, el Papa había removido de la diócesis al obispo.”

    Cualquier similitud con las denuncias que llevamos adelante en este blog, es pura coincidencia…

    Si el Obispo Zanchetta mintió diciendo que el motivo de su renuncia fue la salud, podemos sospechar que también otros nos mientan sobre los supuestos problemas de salud a la hora de presentar sus renuncias. Acerca de este tema histórico, pueden consultar el siguiente artículo sobre PORQUÉ EN RELIDAD RENUNCIA EL PADRE BUELA

    Y quien esté interesado sobre la verdad de las condenas al Padre Buela, acá les dejamos los enlaces a los decretos de la Iglesia: DECRETO CIVCSVA – 2010 español

    Y más adelante, en el 2016, otro Decreto condenatorio más: DECRETO CIVCSVA – 2016 (Italiano y español)

    Volviendo al caso Zanchetta, abusador de seminaristas y negador de los hechos.

    “El 21 de noviembre de 2019, la fiscal había subrayado en reiteradas ocasiones su preocupación porque Zanchetta podría haber escapado al juicio en Argentina, dado que no existe un acuerdo de extradición entre Argentina y el Estado de la Ciudad del Vaticano. Es por ello que el fiscal solicitó, ante la imposibilidad de proceder a la notificación de los autos procesales en Roma, que se emitiera una orden de detención internacional contra el imputado. El 27 de noviembre de 2019, Zanchetta regresa a Argentina para registrar sus huellas dactilares y comunicar la nueva dirección. Al no contactarlo a través de las direcciones de correo electrónico y teléfono previamente comunicadas, había emitido una orden de arresto internacional y también había intentado solicitar la retirada del pasaporte diplomático vaticano del sospechoso, pero el juez había rechazado esta solicitud.”

    La periodista Silvia Noviasky ha compartido en sus redes sociales el momento en el que la juez lee la condena del tribunal en presencia de Zanchetta. Ha pedido su ingreso inmediato en prisión.

    #JuicioZanchetta La sentencia: 4 años y 6 meses, lo q pidió la fiscalía. De prisión efectiva así q va preso ahora pic.twitter.com/rPNEeTlO0d

    Muchos casos más faltan salir a la luz y llevarse a la justicia.

    Hoy nos podemos preguntar, con toda probabilidad: ¿Quién será el próximo? …

  • Francisco interviene el Instituto Miles Christi y nombra Comisario Pontificio al obispo Jorge Ignacio García Cuerva

    Francisco interviene el Instituto Miles Christi y nombra Comisario Pontificio al obispo Jorge Ignacio García Cuerva

    El Papa Francisco ha decidido intervenir el Instituto de derecho diocesano Miles Christi, cuyo fundador, el sacerdote argentino Roberto Juan Yannuzzi, fue reducido al estado laical por abusos sexuales y de conciencia.

    El Obispo de Gallegos en Argentina, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, fue nombrado por el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Consagrada como “Comisario Pontificio” del Instituto de derecho diocesano Miles Christi.

    Fundador expulsado del estado clerical

    En 2016 la Santa Sede inició una investigación canónica para investigar al Fundador del Instituto, el sacerdote Roberto Juan Yannuzzi. El proceso fue iniciado por las autoridades de Miles Christi, quienes oportunamente informaron a la autoridad competente (Archidiócesis de La Plata, Argentina) de las irregularidades, abuso de autoridad en su gobierno y abuso sexual con adultos cometido por el Yannuzzi. La autoridad diocesana, a su vez, informó a la Santa Sede.

    En febrero del año 2020, el Papa Francisco impuso la dimisión del estado clerical al sacerdote Roberto Juan Yannuzzi, fundador y superior del Instituto Miles Christi en Argentina.

    Roberto Juan Yannuzzi, fundador de Miles Christi

    A través de un comunicado, el Arzobispado de La Plata explicó que la decisión del Papa Francisco se funda en que Yannuzzi “ha sido hallado culpable de los delitos contra el sexto mandamiento con adultos, de absolución del cómplice y de abuso de autoridad”.

    Este Instituto, tiene presencia en Argentina, Italia, México y Estados Unidos.

    Fuente: https://infovaticana.com/2022/12/05/francisco-interviene-el-instituto-miles-christi-y-nombra-al-obispo-jorge-ignacio-garcia-cuerva-comisario-pontificio/

  • Otro análisis más sobre el comportamiento irregular del IVE: expuestas sus estrategias

    Otro análisis más sobre el comportamiento irregular del IVE: expuestas sus estrategias

    El cardenal Santos Abril y Castelló, comisario pontificio del Instituto del Verbo Encarnado, se ha visto obligado a dar un golpe en la mesa tras constatar que esta realidad eclesial mantiene “un gobierno en la sombra”, pese a estar intervenida desde 2010 por los abusos sexuales cometidos por su fundador. (más…)

  • El cardenal Santos Abril «pierde la paciencia» con el Instituto del Verbo Encarnado, del que es comisario

    El cardenal Santos Abril «pierde la paciencia» con el Instituto del Verbo Encarnado, del que es comisario

     «Es el ‘basta ya’ del cardenal Santos Abril, nombrado por el papa Francisco comisario pontificio del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), creado en Argentina en 1984 por el sacerdote Carlos Buela, y que fue intervenido por el Vaticano en 2010, fecha desde la cual el fundador fue separado de toda tarea de gobierno y enviado a residir en un monasterio»

    «Según una carta fechada el 5 de octubre y enviada por el purpurado español al ex superior general, Gustavo Nieto, ‘compruebo con dolor la existencia de un gobierno en la sombra, como ha sucedido con todos los anteriores Comisarios, lo cual resulta muy triste’», señala el purpurado español.

     José Lorenzo

    (más…)