Predicado en los Ejercicios Ignacianos a las SSVM – octubre de 2021:
Divide su charla en dos partes: la primera la narración de los comienzos de la Compañía de Jesús y sus documentos. Hace una comparación constante del Verbo Encarnado con la Compañía de Jesús, citando a San Ignacio de Loyola.
– Primero hay que decir que esta charla fue hecha en unos Ejercicios Ignacianos, cosa que no está permitida, utilizar de los EE para otros fines que no sea la misma predicación de los EE escrito por San Ignacio.
– ¿Por qué el sí a Jesús de un jesuita y de un miembro del Verbo Encarnado es distinto de un sí de otros religiosos? según el padre Rossi porqué los jesuitas tenían que vivir, trabajar en compañía unos con otros, por lo tanto dice él en su charla:
«Fundamos una Compañía para levantarla entre todos esa piedra, por eso que para un buen jesuita decirle que sí a Jesús es decirle que sí a la Compañía, pero como un compañero más no como un empleado o un mero miembro. Es muy fuerte el tema de compañero dentro de los jesuitas, por eso es la Compañía de Jesús. Bien, y la idea es que nosotros del Verbo Encarnado o Servidoras del Señor hacemos exactamente igual, es decir, para nosotros es exactamente lo mismo».
Los religiosos de toda congregación viven en comunidad, trabajan en unidad, en compañía unos con otros, ¿Cuál es la diferencia?
– Luego de citar un párrafo dicho por San Ignacio: …»es necesario que todos nosotros lo sintamos así que somos los mas pequeños y los siervos de todos los otros religiosos a los que debemos mirar y venerar como a superiores y que esto nos debe consolar en gran manera».
Dice el padre Rossi a respecto: «Interesante esto, los jesuitas eran servidores de todas las otras Congregaciones y así se consideraban y San Ignacio hablaba de mínima cuanto más importante era la misión, insistía él que era mínima esta Compañía».
Por supuesto, cabe decir aquí todo lo enseñado a los miembros apenas entran en el VE, el desprecio por el movimiento carismático dentro de la Iglesia, los desprecios por palabras dichas muchas veces por el mismo fundador acerca de los sacerdotes sin sotana o sin hábitos; de las monjas que ya no utilizan su habito original, y por eso han perdido su carisma, que Dios ya no las bendicen con vocaciones, que han perdido la alegría, y que según el mismo padre Buela son «las viudas de Cristo». Hace apenas un par de días un seminarista había dicho entre risas a respecto de las Visitadoras puestas por la Santa Sede a las SSVM: «¿Qué? Esas vienen con hábitos o disfrazadas», y frases cómo: las «monjas progres» ya empezaron a circular; ¿cosas que dicen ahora? ¡No! son frases dichas por los superiores y repetidas por los miembros desde la fundación. Esa falta de respecto hacia otros religiosos pasa muy lejos de lo dicho por San Ignacio de Loyola y por lo intento del Verbo Encarnado en enseñar lo que no practican.
El comentario continuará…
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‘Amor a la Congregación’
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