Un poco más de historia…
Aquí entra el poderoso cardenal Ángelo Sodano, un cardenal poco honesto, que, en aquel entonces, era secretario de Estado de Juan Pablo II. Ante la orden ya dictada por el Papa y desobedecida por el IVE y su fundador, Sodano hace que el noviciado masculino, ante la orden de cierre, se traslade a Chile, y así logra que el Papa dé marcha atrás a su decisión de cierre, y consigue que Mons. Andrea Maria Erba, el entonces obispo de Velletri-Segni, reciba la Casa General, y al P. Buela en Roma. Con todo esto se echa por tierra el parecer de todo el episcopado argentino que bien conocía al IVE, y se consigue que Mons. Andrea Maria Erba les otorgue la aprobación diocesana.
















