Etiqueta: Abuso espiritual

  • «Solicito al Dicasterio para el clero, investigue al P. José María Corbelle por abusos sexuales a mi persona y otras religiosas».

    «Solicito al Dicasterio para el clero, investigue al P. José María Corbelle por abusos sexuales a mi persona y otras religiosas».

    Desde hace un tiempo atrás el Vaticano envió religiosas visitadoras al Instituto Servidoras del Señor y la Virgen de Matará, por las continuas denuncias sobre muchas irregularidades que se vienen tapando a lo largo de estos años dentro los muros del convento: Abusos psicológicos, manipulación, abandono de persona y hasta abusos sexuales en algunos casos.

    Son cientos de religiosas, las que abandonaron la vida religiosa en esta orden, la gran mayoría con mas de 25/30 años de vida consagrada. Hoy muchas de esas hermanas están dispuestas a no callar más y enfrentar con la verdad lo que realmente se vive dentro de la rama femenina de la «Familia» del Verbo Encarnado.

    De los muchísimos testimonios que llegan a nuestra redacción, hoy compartiremos el testimonio de 4 ex-Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, quien con mucho dolor están dispuestas a contar la cruda realidad de lo que vivieron dentro. Ingresaron como tantas otras con grandes deseos de santidad y servicio, pero la realidad que vivieron fue otra. Hoy se presenta el testimonio de algunas de ellas, con votos perpetuos; una de ellas hasta llego ser parte del consejo general en Roma, otras grandes misioneras, que decidieron no callar más para que mas personas no salgan dañadas.

    Yamile Peralta (ex Hna. María Clemens)

    17 años de vida religiosa, misionera en Medio Oriente, fue superiora de las Servidoras en la Franja de Gaza. Ella nos relata su historia vocacional dentro de las SSVM, la manipulación en su vocación religiosa y las tristes consecuencias en su vida. Ella, la mayor de 5 hermanas de sangre religiosas, que ingresaron también a la misma congregación y que luego de muchos años de vida religiosa fueron abandonando de a poco el convento, solo quedando una. Yamile nos explica las manipulaciones por parte de los directores espirituales y lo que tuvo que ver durante esos 17 años dentro de las Servidoras.

    Laura Campo (ex Hna. María del Milagro)

    Laura, con más de 30 años de vida religiosa, tuvo que dar un paso al costado de la Congregación, luego de haber sufrido en sus ingreso al Instituto, abusos sexuales por parte de un sacerdote del IVE (rector del seminario mayor en ese momento). Su relato es desgarrador. Cuenta la manipulación que se hizo con su caso para callar la verdad, y como fue testigo del sufrimiento de otras religiosas que también fueron abusadas por este sacerdote. Laura tiene una vasta experiencia en la congregación ya que fue parte del gobierno general, y superiora de muchas comunidades. Hoy nos relata toda la verdad dentro de los muros de las Servidoras y nos revela los culpables de tapar los abusos.

    Mónica Cobos (ex Hna. María delle Piaghe di Gesu)

    Mónica ingresó a los 18 años, y salió a los 41 años. Sin estudios válidos, sin obra social, sin aportes jubilatorios, sin una casa y enferma. Enfermedad a causa del estrés sufrido dentro de la congregación, cuando en los comienzos, las servidoras atendían un hogar de niños con más de 120 niños (en San Rafael, Argentina). Atendidos solo por 10 religiosas, donde ella era la vicaria (segunda superiora al mando), entregó toda su salud en las distintas obras de las Servidoras. Cuenta las diferentes situaciones que tuvo que pasar, donde ella se cansó de hablar todo lo mal que veía, y nunca había cambios. Hoy, las Servidoras le niegan cualquier tipo de ayuda, como a la mayoría de las que salen. Mónica abre su corazón y expresa todo lo que le hicieron vivir durante más de 20 años.

    Kelly Sue Fitzharris (ex Hna. María Lumen)

    Kelly, una americana que ingresó a las SSVM en Estados Unidos y al poco tiempo fue nombrada superiora en una comunidad de Harlem, Nueva York. La superiora provincial le asignó a su comunidad una religiosa de votos perpetuos, enferma psiquiátricamente y le prohibió decir a las demás hermanas su estado de salud; lo que desencadenó una situación de desorden y desentendimientos dentro de la comunidad.

    La ex superiora M. Lumen acabó por sufrir un colapsó en su sistema nervioso y decidió irse. En su crudo relato cuenta el stress de una vida religiosa acelerada y superficial.

  • Carta del Card. Santos Abril, comisario pontificio y superior general del IVE (diciembre de 2023) – 3 – Anexo 2 – Fuero interno

    Carta del Card. Santos Abril, comisario pontificio y superior general del IVE (diciembre de 2023) – 3 – Anexo 2 – Fuero interno

    Para ver la parte 1 (Carta del Cardenal) y la parte 2 (Anexo 1 – Reunión del Consejo General del IVE)

    Sin entrar en las distinciones entre abuso de conciencia, abuso de poder y abuso espiritual, mirado desde la óptica del victimario, el abuso espiritual es una clara deformación de su rol propio, que es la salvación de las personas a través de su cuidado. Revestirse indebidamente de la autoridad divina para utilizarla para fines ilegítimos es una forma de suplantación. El carácter absoluto de la autoridad suplantada, la divina, hace que sea una forma particularmente grave de violación del oficio concedido. No es este el lugar para desarrollar una teología de la mediación, pero es claro que usurpar el lugar de Dios es una evidente transgresión de los límites que tiene toda mediación humana de la autoridad divina.

    Se puede definir el abuso espiritual como «una forma de abuso emocional y psicológico. Se caracteriza por un patrón sistemático de comportamiento coercitivo y controlador en un contexto religioso. El abuso espiritual puede tener un impacto profundamente dañino en aquellos que lo experimentan. Este abuso puede incluir: manipulación y aprovechamiento, rendición de cuentas forzada, censura de la toma de decisiones, exigencia de secreto y silencio, coerción para amoldarse, control mediante el uso de textos o enseñanzas sagradas, exigencia de obediencia al abusador, la suposición de que el abusador tiene una posición ‘divina’, aislamiento como medio de castigo, superioridad y elitismo».

    Además de lo indicado en referencia a los religiosos y religiosas, dado que siguen llegando quejas en este sentido, sobre todo de los formandos, es necesario recordar una vez más a todos los religiosos, especialmente a los Superiores, algunas de las normas que se refieren al fuero interno y a la obligación de no confundir entre fuero interno y fuero externo:

    1. Can. 630 §1: Los Superiores reconozcan a los miembros la debida libertad por lo que se refiere a la dirección espiritual, sin perjuicio de la disciplina del instituto. La libertad de los religiosos en cuanto se refiere a la dirección espiritual y a la confesión es fundamental. Los Superiores no pueden obstaculizar, sino que deben positivamente reconocer y tutelar este derecho de los religiosos. Por lo que a esta libertad se refiere, el único límite que hay, para disponer las cosas ordenadamente y evitar eventuales abusos, es la disciplina del Instituto. A nadie se puede imponer un confesor o un director espiritual concretos.
    2. Can. 630 §3: En los monasterios de monjas, casas de formación y comunidades laica/es más numerosas, ha de haber confesores ordinarios aprobados por el Ordinario del lugar, después de un intercambio de pareceres con la comunidad, pero sin imponer la obligación de acudir a ellos. La obligación del Superior es que haya confesores disponibles, pero no pueden obligar a los religiosos a que acudan a ellos. Además, dado que el Instituto del Verbo Encarnado es un Instituto religioso clerical de derecho diocesano, el nombramiento de los confesores para las casas de formación (seminario menor, noviciado, seminario mayor…), aunque el confesor fuera un miembro del IVE, el nombramiento corresponde al Ordinario del lugar, no al Superior Mayor del instituto (cf. cann. 968 §2 y 969 §2).
    3. Can. 630 §4. Los Superiores no deben oír las confesiones de sus súbditos, a no ser que éstos lo pidan espontáneamente. No es casualidad que, al referirse a la mediación de la autoridad del superior religioso, se use la expresión «vices gerentes Dei», es decir, gobernar haciendo las veces de Dios (cf. can. 601) 2. Debe notarse, sin embargo, lo acotado de esta expresión al ámbito de la obediencia religiosa, que no es, en sentido propio, una obediencia de conciencia, sino sólo de voluntad. Es decir, se debe obedecer, en un ámbito restringido a aquello dispuesto por la normativa del instituto religioso, no porque en conciencia se considere que es el mejor curso de acción, sino porque el superior es el intérprete auténtico de esa normativa. La extensión del concepto de obediencia religiosa fuera del ámbito de aquellos vinculados por voto a obedecer es ciertamente ilegítima, lo cual no quiere decir que no se aproveche la ignorancia de los fieles en esta materia para sobrepasar los límites de la autoridad. Sin embargo, dado que supone una forma inadecuada del ejercicio de la autoridad, esto sería un abuso de poder.
    4. Can. 630 §5. Los miembros deben acudir con confianza a sus Superiores, a quienes pueden abrir su corazón libre y espontáneamente. Sin embargo, se prohíbe a los Superiores inducir de cualquier modo a los miembros para que les manifiesten su conciencia. El abuso de conciencia se da de suyo en el fuero interno, esto es, al margen de una relación de autoridad formal entre víctima y victimario. La Iglesia es plenamente consciente de este peligro, por eso establece la así llamada distinción de fueros, es decir impide la simultaneidad de la potestad de gobierno y la potestad sacramental o espiritual hacia una misma persona. Sin duda es posible, conviene recordarlo una vez más, servirse de la autoridad para obligar a actuar en contra de la conciencia o para coaccionarla, pero, en este caso, se trata primariamente de una forma de abuso de poder, puesto que la autoridad está actuando más allá de sus atribuciones. Por definición la autoridad, no puede ejercerse en el ámbito de la conciencia, sino sólo en el fuero externo. En otras palabras, es propio del abuso de conciencia darse en una relación de cuidado, asimétrica, donde una persona abre voluntariamente su conciencia a otra con el fin de recibir ayuda y no en una relación de autoridad. Por ello, la Iglesia establece en el Código de Derecho Canónico que, en las comunidades religiosas o similares los superiores no deben inducir en modo alguno a los súbditos a confesarse con ellos o a manifestarles la conciencia fuera de la confesión. El abuso espiritual y el abuso de conciencia comprometen la confianza, que es un presupuesto de la relación de autoridad en un contexto religioso o de una relación de cuidado.
    5. Can. 239 §2. En todo seminario ha de haber por lo menos un director espiritual, quedando sin embargo libres los alumnos para acudir a otros sacerdotes que hayan sido destinados por el Obispo para esta función.
    6. Can. 240 §1. Además de los confesores ordinarios, vayan regularmente al seminario otros confesores; y, quedando a salvo la disciplina del centro, los alumnos también podrán dirigirse siempre a cualquier confesor, tanto en el seminario como fuera de él.
    7. Can 240 §2: Nunca se puede pedir la opinión del director espiritual o de los confesores cuando se ha de decidir sobre la admisión de los alumnos a las órdenes o sobre su salida del seminario. Esto resulta obvio por una norma no sólo jurídica sino ética-sacramental, en la admisión al Orden sagrado, también por analogía en la admisión a la profesión religiosa, así como en la posible dimisión del seminario (o del Instituto) está absolutamente prohibido pedir la opinión al respecto a los confesores y directores espirituales.
    8. Can. 1378 §1. Quien, aparte de los casos ya previstos por el derecho, abusa de la potestad eclesiástica, del oficio o del cargo debe ser castigado de acuerdo con la gravedad del acto u omisión, sin excluir la privación del oficio o del cargo, quedando firme la obligación de reparar el daño. Es cierto que no existe la tipificación del abuso de conciencia en derecho canónico, pero se suele recurrir al can. 1378 para sancionarlo.
    9. Can. 1378 §2. Quien, por negligencia culpable, realiza u omite ilegítimamente, y con daño ajeno o escándalo, un acto de potestad eclesiástica, del oficio o del cargo, debe ser castigado con una pena justa según el c. 1336, §§ 2-4, quedando firme la obligación de reparar el daño4.

    Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2690: «El Espíritu Santo da a ciertos fieles dones de sabiduría, de Je y de discernimiento dirigidos a este bien común que es la oración {dirección espiritual). Aquellos y aquellas que han sido dotados de tales dones son verdaderos servidores de la tradición viva de la oración: Por eso, el alma que quiere avanzar en la perfección, según el consejo de san Juan de la Cruz, debe «mirar en cuyas manos se pone, porque cual fuere el maestro tal será el discípulo, y cual el padre, tal el hijo». Y añade que el director: «además de ser sabio y discreto, ha de ser experimentado. [ ..] Si no hay experiencia de lo que es puro y verdadero espíritu, no atinará a encaminar el alma en él, cuando Dios se Jo da, ni aun Jo entenderá» (Llama de amor viva, segunda redacción, estrofa 3, declaración, 30). El abuso de conciencia es también grave porque el ingreso a este sagrario5 requiere de suyo especial prudencia. De ahí que la Iglesia enseñe que este servicio requiere de competencias específicas que deben ser especialmente reconocidas. Por eso la cura animarum, por medio del oficio de párroco o del acompañante espiritual constituye un oficio que debe ser reconocido por la autoridad eclesiástica (cann. 239 §2; 521 y 630). El abuso de conciencia por parte de estos bautizados -especialmente constituidos para estas relaciones de cuidado- afecta la credibilidad de las mediaciones eclesiales, además de dañar la integridad psicológica -a veces física- de las víctimas.

  • Carta del Card. Santos Abril, comisario pontificio y superior general del IVE (diciembre de 2023) – 2 – Anexo 1 – Reunión del Consejo General del IVE

    Carta del Card. Santos Abril, comisario pontificio y superior general del IVE (diciembre de 2023) – 2 – Anexo 1 – Reunión del Consejo General del IVE

    Para ver la parte 1 (Carta del Cardenal) y la parte 3 (Anexo 2 – Fuero interno)

    Por la importancia de los temas tratados y de las decisiones tomadas, por medio de la presente se informa a todos los religiosos del Instituto del Verbo Encarnado de las decisiones tomadas en nuestra reunión del Consejo General del pasado 4 de diciembre:

    1. Modificación de las Provincias.

    El Comisario Pontificio con el consentimiento de su Consejo ha procedido a la incorporación por fusión (can. 581) de las Provincias Nuestra Señora de El Cisne (Ecuador) y Nuestra Señora de Chapi (Perú-Bolivia) en la Provincia Nuestra Señora de Aparecida (Brasil).

    Se continúa adelante con la reflexión y toma de decisiones respecto a la modificación de las demás Provincias.

    2. Nombramiento de Superiores Provinciales.

    El Comisario Pontificio, con el consentimiento de su Consejo, ha nombrado al

    • P. Andrew Whiting, Superior Provincial de la Provincia Inmaculada Concepción.
    • P. Alfredo Alós, Superior Provincial de la Provincia Nuestra Señora de Luján.
    • P. Carlos Goncalves, Superior Provincial de la nueva Provincia Nuestra Señora de Aparecida.

    El mandato de los nuevos Superiores Provinciales se iniciará el 1º de enero de 2024; la Profesión de Fe (can. 833, 8º) la emitirán ante los Obispos diocesanos de las sedes provinciales.

    3. Procedimiento para la elección de los Consejeros provinciales.

    Para las Provincias Inmaculada Concepción y Nuestra Señora de Luján se seguirán las normas aprobadas por el Dicasterio el pasado 30 de octubre:

    1. La Asamblea provincial elegirá cuatro consultores y dos suplentes.
    2. Para el Vicario Provincial se exigen al menos 10 años de profesión perpetua en el Instituto; para los demás Consejeros, son suficientes 7 años de profesión perpetua. En caso de que alguno de los elegidos no cumpla el requisito, el Comisario Pontificio con su Consejo, si lo estima oportuno, puede conceder la dispensa correspondiente.
    3. Los elegidos deben ser miembros incardinados en la Provincia. Se entiende por tales quienes figuraban en las listas enviadas por los Superiores Provinciales al Comisario Pontificio en julio/agosto de 2022.
    4. El primer Consejero que se elija desempeñará el oficio de Vicario Provincial.
    5. Al menos dos de los cuatro Consejeros no deben haber sido Consejeros en el mandato precedente.
    6. El Secretario Provincial y el Ecónomo Provincial serán elegidos directamente por el Superior Provincial de entre los cuatro Consejeros.
    7. Una  vez realizadas  las elecciones, serán  comunicadas  inmediatamente al Comisario

    Pontificio. Los Consejeros provinciales electos no pueden iniciar su oficio hasta que reciban la confirmación en el mismo por el Comisario Pontificio.

    En el caso de la Provincia de Nuestra Señora de Aparecida, al resultar de la unión de tres Provincias, se aprobó solicitar al Dicasterio competente permiso para proceder a la elección de los Consejeros para esta Provincia de la siguiente manera:

    1. El Vicario Provincial será elegido directamente por el Superior Provincial.
    2. Los otros tres Consejeros y sus suplentes serán elegido, uno por cada una de las anteriores Provincias, en las Asambleas que serán convocadas oportunamente por el Superior Provincial.
    3. Las demás normas serán las ya aprobadas por el Dicasterio el pasado 30 de octubre para las otras Provincias.

    4. Páginas web, blogs, redes sociales (instagram, facebook, etc.).

    Es una cuestión muy delicada, y varias veces objeto de comentario en nuestras reuniones del Consejo. La proliferación de páginas web, blogs y redes sociales, directa o indirectamente relacionados con el IVE, a través de los cuales, muchas veces de manera anónima, se emiten todo tipo de opiniones, que en tantas ocasiones dejan mucho que desear. La situación se hace más grave porque estas páginas sirven como información, formación y adoctrinamiento para los religiosos, religiosas y laicos de la familia del Verbo Encarnado. Un punto muy concreto, pero que nos da claridad sobre el modo de actuar que tienen estas páginas, es el hecho de que en ninguna de ellas se hace referencia a que el IVE está, desde hace más de cuatro años, bajo un Comisario Pontificio, por decisión del Papa Francisco.

    Se recuerda a todos, especialmente a quienes tienen responsabilidad en las labores de gobierno, Superiores Provinciales y Locales, la responsabilidad que tienen de conocer y controlar estas páginas y a quienes están detrás de ellas y, en todo caso, recordar la obligación que el can. 832 establece: que los miembros de los Institutos religiosos, para poder publicar escritos que tratan de cuestiones religiosas o morales, necesitan la autorización de su propio Superior Mayor.

    5. Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará.

    El Directorio de Gobierno del Instituto del Verbo Encarnado, en sus números 232-238 indica quiénes son los encargados de «velar» por la Rama Femenina: a nivel de congregación, el Padre Espiritual; en cada Provincia el Asesor Espiritual; en cada Casa Local el Consejero Espiritual. Se indica además, que estos religiosos tienen una función de asesoría y que les corresponde formar, orientar, enseñar, dar criterios de discernimiento, etc. a las religiosas. Es importantísimo su papel en la formación de las religiosas y en la marcha espiritual de las comunidades. Deben asesorar autoritativamente. Sus juicios no deben ser dubitativos y su consejo no es un consejo cualquiera sino cualificado.

    Tratándose de un Instituto religioso diferente y autónomo, este tipo de intervención no parece ni prudente ni adecuado, menos en este momento en que el Instituto de las Servidoras se encuentra intervenido por la Santa Sede por medio de una Visita Apostólica; hay que evitar ser un obstáculo e interferencia para el buen desarrollo de la Visita Apostólica y de los fines que ésta debe alcanzar.

    En consecuencia, obtenido el consentimiento de mi Consejo, y habiendo oído a la Visitadora Apostólica, a partir de la presente cesan automáticamente en sus cargos y oficio, quedando prohibida la realización de nuevos nombramientos: el Padre Espiritual, los Asesores Espirituales, los Consejeros Espirituales, los Capellanes, Confesores y demás nombramientos en relación con el Instituto de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará.

    Para lo que se refiere al nombramiento de confesores (can. 630) y capellanes (can. 565), las religiosas deben seguir lo que indica el derecho común: el nombramiento de confesores y capellanes corresponde hacerlo al Obispo diocesano, no a los Superiores del Instituto del Verbo Encarnado y se debe reconocer siempre a los miembros la debida libertad por lo que se refiere al sacramento de la penitencia y a la dirección espiritual (can. 630 §1).

  • Las groseras faltas de respeto del IVE hacia su superior general (parte II)

    Las groseras faltas de respeto del IVE hacia su superior general (parte II)

    Cualquiera podrá pensar que el escandaloso video del Padre Rossi (superior provincial de Argentina) y el Padre Ruiz imitando al comisario y dedicándole una canción, es solo por tratarse de la forma de ser chabacana del provincial.

    Sin embargo, aunque sabemos que como bien se dice en el IVE, a ese provincial se lo puso en ese lugar por dos razones:

    1. El IVE pensaba que si subía un comisario lo primero que iba a hacer es desterrar los provinciales puesto por ellos, por lo que decidieron custodiar a los sacerdotes claves para ellos (Zapata, Gonzalo Ruiz, Clarey , Cima y tantos otros), cubriendo esos puestos por jóvenes fieles al carisma y al gobierno de la sombra.
    2. En tiempo de crisis el IVE enseña que hay que custodiar el carisma y para esto se necesita de provinciales dóciles a los superiores mayores y fieles al Padre Buela.

    Aquí están las características que deben tener los candidatos. Y, si a eso le suman que son manijeros, fanáticos, mejor, porque llevan a la manada.

    En el caso de Argentina les tocó el actual provincial, de procedencia payaso en sus tiempos de laico, y que hoy no ha cambiado tanto su estilo y mantiene en Argentina a todo el rebaño saltando y cantando: «¡¡¡Viva la Congre!!!!… ¡¡¡Viva el Padre Buela!!!». Pero no le da más que eso, ser animador del grupo fidelísimo a Nieto y su consejo.

    Sin embargo, en Argentina la figura clave pensante y reinante sigue siendo el Padre Gabriel Zapata, más conocido como «Padre Gaby».

    ¿Quién es el Padre Gabriel Zapata?

    Este sacerdote, oriundo de Entre Ríos, llegó a San Rafael con el gran éxodo de seminaristas del año 1985 que venían de aquel famoso Seminario de Paraná. Toda su vida sacerdotal en el IVE la pasó en San Rafael. Por razones familiares no pudo tener otro destino misionero más que en San Rafael, por lo que ocupó durante muchos años cargos como rector del Seminario Mayor del IVE y provincial del IVE para Argentina, alternando estos periodos entre esos cargos. Este último tiempo y para cuidar su figura clave en Argentina es que se lo envió de rector al Seminario menor del IVE en Argentina, donde reside actualmente.


    Como el audio lo expresa, antes que el Padre Rossi y su compañero dedicaran la canción al comisario, hablando con tono español ibérico, dejan en claro que esto fue idea del Padre Gaby (la actuación de ellos) y no dudamos que solo eso… ya que es de público conocimiento que el provincial, Padre Rossi, no debe hacer nada sin dejar de consultarle al P. Gaby, quien tiene más experiencia y en el fondo debe gobernar la provincia. Uno gobierna y el otro anima.

    Es así que el mismo Padre Gaby toma la palabra y agradece al Padre Gustavo Nieto en nombre de todos, como lo hemos escuchado y no una sola vez sino varias veces.

    Es más, a modo de burla al Cardenal Santos Abril, lo invita al Padre Nieto a dar la bendición final como cierre de todos los festejos. Diciendo que solo lo invita a dar la bendición por ser «hincha de Racing», por ser un «buen profesor», etc., desatando la risa de todos los presentes, que saben bien que esto hace referencia a unas de las últimas cartas del cardenal con fecha 5 de octubre del año pasado (la carta completa se encuentra al final del artículo) donde se dirige al Padre Gustavo Nieto dejando claro:

    “Compruebo con dolor la existencia de un gobierno a la sombra”,

    prohibiendo que se realice cualquier tipo de actividad sin su permiso y conocimiento.

    Es más, continúa el Cardenal dirigiéndose a Nieto:

    “Aprovecho para indicarle que toda comunicación incluso digital de naturaleza masiva al IVE o a las Servidoras, o a sus superiores y formadores por parte de Usted está prohibida”.

    Ya que no se puede tener contacto digital, la muerte del fundador fue una gran oportunidad para que Nieto se reúna, primero en Italia con su antiguo consejo, y sea ovacionado por todos los religiosos como Aquel defensor de la figura del Padre Buela y su carisma.

    Lo mismo se hizo en Argentina, ya que él mismo acompaño los restos de Buela hacia la famosa Finca y ante cientos de religiosos fue aclamado por todos, juntándose en diferentes tiempos con los sacerdotes, aprovechando a unir la prole y dejar directivas en vista al futuro del Instituto.

    Para esto obviamente contó con la organización del mismo Padre Gabriel Zapata y el resto que como se enseña en el IVE:

    “En tiempo de guerra todo vale”

    incluso desafiando la misma Iglesia. Total era el entierro del fundador, ¿quién les iba a decir algo?

    Curriculum Vitae

    En fin…

    Para quien no conoce este personaje histórico del IVE, el Padre Gabriel Zapata es de un carisma muy particular. De tono afable y cortez, que se ha ganado siempre mayormente el público femenino con su trato paciente y amable, ha sido para el IVE una pieza clave a la hora de gobernar la rama femenina.

    Se dedicó a la dirección espiritual de cientos de religiosas; muchísimas de ellas han abandonado la vida religiosa y muchas lo han acusado con el Gobierno General de manipulación de conciencia, de haberlas inducidos a las profesiones sin vocación, de su falta de actuar ante problemas graves en lo que solo escuchaba y no ayudaba a poner orden, aun cuando en algunos casos él mismo era el capellán del gobierno de las SSVM y estaba en sus reuniones de consejo.

    Es así que este hombre afable para muchas paso a convertirse en el dolor de muchas que hoy ven truncada sus vidas por su falta de carácter en defender la verdad…

    No solo ex religiosas; se han comunicado seglares para manifestar que han buscado en él ayuda sobre abusos de sacerdotes siendo él el provincial de Argentina y solo ha cambiado a los sacerdotes de lugar sin darles una solución.

    En algunos casos lo que más hacia era enviarlos a hacer un curso de adicción sexual con el Padre Miguel Ángel Fuentes y luego fueron devueltos a parroquias del IVE como si nada, aun cuando saben que están en contacto de jóvenes y niños inocentes.

    En el Seminario de San Rafael sin ir más lejos se presentó contra él, una Denuncia Penal por Encubrimiento en el caso LUIS DE LA CALLE, ya que él era el superior provincial del momento y cuando se le avisó, no hizo absolutamente nada. En sus declaraciones judiciales solo dice que el cumplió en decirle al Padre Carlos Buela, que era en ese momento el Superior General, y que estaba en las manos de él hacer algo al respecto y que si Buela no lo hizo, no es su culpa.

    Lavándose así las manos con algo que podría haber evitado: que el culpable abusador siguiera varios años más impartiendo bendiciones y confesando. Al menos lo podría haber denunciado a la justicia civil. Él tenia a cargo menores. Recién actuaron muchísimos años después cuando el Sr. Luis de la Calle decidió abandonar el Instituto del Verbo Encarnado. Sino es la hora que Luis y el abusador siguen adentro.

    No solo eso, varios laicos refieren haber hablado con él por otros abusos de otros sacerdotes mientras era provincial, algunos casos graves, donde obispos han intervenido por los escándalos del IVE y él mismo reacciono cobardemente desapareciendo de escena. Las victimas muy poco le han interesado. Solo se preocupó de guardar la «imagen del Instituto» y la «imagen sacerdotal».

    Hay vocaciones que dirigió desde que eran aspirantes o menores (14 o 15 años). Hoy esos chicos con más de 30, 40 años solo recuerdan que se cansaron de hablar las cosas que veían mal con éll, y solo les animaba a tener paciencia, hasta que esas personas enfrentaban luego alguna enfermedad (depresión, cáncer etc), para luego demostrarles que la santidad pasaba por aceptar eso o encerrarse en un monasterio, pero nunca pasaba por intentar cambiar algo del desorden.

    Porque en realidad

    hay que mostrar al exterior que no hay desorden.

    Hoy este sacerdote es superior del Seminario Menor; aunque tiene denuncia de encubrimiento por abuso sexual de un menor, aun así sigue de rector, aunque en la realidad se la pasa entre conventos de monjas por direcciones espirituales eternas y el seminario mayor ya que el provincial no puede mover un pie si antes él no lo autoriza.

    Lamentablemente el IVE está en mano de estos personajes, algunos más cobardes que otros, donde prefieren esconderse detrás de las sarcásticas bromas y juegos de palabras para no decir abiertamente que declararon una guerra contra la misma Iglesia, y que, en el Instituto, el que no defienda a Buela, ¡debe marcharse por traidor!

    En el próximo capítulo seguiremos analizando el extenso funeral del Padre Carlos Buela y los demás personajes.

    Continuará…

  • Hermanos Philippe: «una subversión cuya duración dice su fuerza»

    Hermanos Philippe: «una subversión cuya duración dice su fuerza»

    Traducción del artículo publicado en cath.ch el 18 de mayo de 2023. Cualquier parecido con lo que nos incumbe en este blog es pura coincidencia.

    El 16 de mayo de 2023, la sombra blanca del padre Marie-Dominique Philippe (1912-2006) recorre los pasillos y los bancos de la Universidad de Friburgo, donde fue profesor de 1945 a 1982. Tras la revelación de sus abusos «místico-eróticos» a numerosas mujeres, historiadores, teólogos y antiguos alumnos se interrogan sobre la génesis de sus excesos.

    ¿Cómo no vimos lo que teníamos delante de los ojos? La persistente cuestión de la doblez de los frailes dominicos Thomas y Marie-Dominique Philippe, y de su discípulo Jean Vanier, estuvo en el centro de una jornada de estudio que reunió a un centenar de personas, entre ellas muchos de sus antiguos alumnos de la Universidad de Friburgo.

    A propósito de los hermanos Philippe, el historiador Tangi Cavalin, autor del voluminoso informe titulado «L’Affaire», habló de «una subversión cuya duración lo dice todo». «¿Cómo entender algo que parece escapar a todas las categorías? ¿De dónde viene, cómo nace, se construye? Esa ha sido la intención de mi trabajo».

    Primeras revelaciones en 2013

    «Estas personas no son monstruos, sino personas dotadas de una inteligencia superior, con una sólida educación, a menudo admiradas o incluso adoradas. Han sabido reunir todos los elementos para hacer de ellos personajes «incuestionables». Tangi Cavalin aboga por el respeto de la complejidad histórica. Más allá de las trayectorias individuales, hay que ver su historia familiar, el contexto religioso y eclesial. No se trata de hacer revelaciones, ni de llevar a cabo procedimientos policiales o judiciales, sino de intentar comprender.

    Revelados desde 2013, a través de un discurso muy eufemístico de «gestos contrarios a la castidad», los abusos espirituales y sexuales de Marie-Dominique Philippe a mujeres adultas abarcan varias décadas. «Las palabras de algunas víctimas han sido decisivas. Estamos ante algo muy distinto de la pedofilia. La cuestión de los abusos a adultas no surgió hasta finales de los años 2010. Sabemos que a menudo se necesitan décadas para poner palabras a una experiencia.»

    Intelectuales brillantes con un fuerte carisma

    El contexto familiar de los hermanos Philippe está ligado a su tío, el padre Thomas Dehaut, él mismo dominico, que habría tenido y propagado comportamientos desviados. Pero para Tangi Cavalin, evocar una familia incestuosa, como han hecho algunos, no es una explicación suficiente, aunque su papel sea innegable.

    «Como teólogos y predicadores, los hermanos Philippe son referencias en la ortodoxia».

    El papel de los líderes dominicos parece más decisivo. Los hermanos Philippe aparecieron rápidamente como intelectuales brillantes, dotados de un fuerte carisma personal. Como teólogos y predicadores, fueron los referentes de la ortodoxia en una orden dividida entre progresistas y conservadores. Son llamados y utilizados para poner las cosas en su sitio o para defender posiciones. Como ambos dominicos tienen acceso directo a la Curia Romana, las responsabilidades llegan hasta lo más alto de la jerarquía eclesiástica.

    Doctrina frente a vida religiosa

    Para Tangi Cavalin, la insistencia de la época en las cuestiones doctrinales eclipsó la propia vida religiosa y permitió a los hermanos Philippe «volar bajo el radar». No se les pedían cuentas sobre su vida comunitaria, su vida de oración o sus votos religiosos de pobreza, castidad y obediencia. Llevan su vida como les parece, casi sin vínculos comunitarios. «Siempre he sido ingobernable», confesó el padre Marie-Dominique poco antes de morir.

    Si los hermanos Philippe se benefician de la indulgencia de sus superiores, utilizan su hábito dominico, que casi nunca se quitan, para mostrar su respetabilidad. De hecho, son dominicos sólo en apariencia. Por su parte, no dudan en denunciar a los hermanos cuyo comportamiento, ideas o críticas les molestan.

    Convencidos de que deben «salvar a la Iglesia»

    Los hermanos Philippe «gobiernan» sobre «comunidades secretas» distintas de la suya y justifican esta actitud por razones «superiores». Se han convencido de que su misión es «salvar a la Iglesia» y que, ante este reto, ya no valen las reglas ordinarias. Pocos cohermanos o personas son capaces de detectar sus excesos y su doble juego.

    «En 1957, Marie Dominique Philippe montó, con el Maestro General de los Dominicos, un escenario para ocultar su proceso y su condena».

    La ambigüedad de las condenas romanas

    La ambigüedad no es menor en lo que se refiere a las condenas romanas de los hermanos Philippe. A raíz de las denuncias de las víctimas, Thomas Philippe fue condenado en 1956 y apartado de hecho durante algunos años antes de lanzar la fundación de El Arca y su condena fue olvidada.

    En 1957, Marie-Dominique Philippe, junto con el Maestro General de los Dominicos, montó un escenario para ocultar su proceso y su condena por «una dirección espiritual considerada demasiado mariana y afectiva en varios monasterios». Según la sentencia canónica, ya no tenía derecho a confesar, ni a dirigir espiritualmente, ni a enseñar nada relacionado con la espiritualidad. Con la excusa de que le necesitaban en Roma, el superior le llevó a la Curia General. Su condena se transformó así en un ascenso. Dos años más tarde, siempre con la intervención personal del Maestro de la Orden Dominicana, Marie-Dominique Philippe fue rehabilitado, sin ser absuelto, es decir, recuperó sus prerrogativas. El juego de manos funcionó, la condena se ocultó y permaneció desconocida para la Universidad de Friburgo.

    El caso es un enigma

    El filósofo y director del Instituto Philanthropos, Fabrice Hadjadj, propuso una lectura bíblica del asunto, que para él sigue siendo un enigma. ¿Cómo fueron posibles tales aberraciones en el seno de obras como El Arca y la comunidad de San Juan, que para muchos fueron verdaderos caminos de conversión? Tras la conmoción de las revelaciones, hay que pasar de la conmoción a la reflexión.

    El relato de las «gracias muy oscuras» de un «asimiento divino sobre el cuerpo claramente localizado en la región de los órganos sexuales» recibido por Thomas Philippe en 1938 en Roma debería haber despertado sospechas. Aunque afirma haber recibido un «nuevo conocimiento de la Virgen María», Thomas Philippe se libera de la moral ordinaria, de la razón teológica y del sentido común. «¡No estamos ante un cura pederasta, sino ante un religioso que afirma haberse dejado llevar por una Virgen «pederasta» y lo reivindica como un privilegio!». Asistimos a un aplastamiento de lo místico sobre lo afectivo y lo sexual.

    «No apagar el Espíritu»

    En el espejo de la Escritura, Fabrice Hadjadj cita la figura del rey Salomón. Su reinado comenzó con el asesinato de su hermano Adonías y terminó con el restablecimiento del culto a los ídolos. Entre medias, sin embargo, el heredero de David pide a Dios un corazón inteligente para gobernar a su pueblo y difundir la sabiduría a su alrededor.

    «Su orgullo, tanto más especioso, se ha revestido con los ornamentos de la ortodoxia, la humildad y la compasión».

    El apóstol Pablo ordena a los tesalonicenses (5:19-22): «No apaguéis el espíritu. No despreciéis las profecías, sino discernid el valor de cada cosa: lo que es bueno, guardadlo; apartaos de toda clase de mal».

    Para Fabrice Hadjadj, al final del juicio y de la condena, hay que considerar la perspectiva de la redención. «Es evidente que nuestros padres se entregaron al orgullo. Un orgullo tanto más engañoso cuanto que estaba revestido de los ornamentos de la ortodoxia, la humildad y la compasión.»

    Una teología de la antigüedad

    Joachim Negel, Decano de la Facultad de Teología, habló del contexto histórico del caso de los hermanos Philippe. Mientras Marie-Dominique enseñaba en Friburgo, la Universidad se vio sacudida por el caso de su colega dominico Stefan Pfürtner. El profesor rechaza la condena de la Iglesia a las relaciones sexuales fuera del matrimonio y a la contracepción. La violenta disputa que siguió provocó su salida de la Universidad y luego de la orden dominica. Frente a él, Marie-Dominique Philippe se presenta como garante de una «teología de la antigüedad». Sigue siendo insospechado e insospechable.

    «Limpiar no basta»

    Marie-Jo Thiel, profesora en Estrasburgo y especialista en abusos sexuales, habla de la fascinación que ejercen las figuras narcisistas seductoras. Por una distorsión cognitiva bastante improbable, los dominicos no identifican esta mística desviada que prospera bajo sus ojos. Una ceguera que es signo de su propio egoísmo. El libro «L’Affaire» también le impresionó por la amplitud de sus ramificaciones.

    El comportamiento de los hermanos Philippe muestra una perversión personal. Una escisión de sus personalidades entre el decir y el hacer que responde a la única ley del placer «místico». Tienen un sentimiento de omnipotencia.

    La ley y las reglas deberían permitirles volver a conectar con la realidad. Sin embargo, ni los obispos ni los líderes religiosos se acordaron de ellos. «Una autoridad que no actúa se convierte en cómplice», denuncia Marie-Jo Thiel.

    «Hoy no basta con hacer limpieza. Son necesarias medidas estructurales como la publicidad de los juicios y las sanciones, la separación de poderes, el recurso a expertos externos, la reflexión sobre los votos religiosos». «Si los abusos han continuado, a menudo es por la cobardía de los responsables», concluye.

  • Contradicción y manipulación de conciencia del Padre Pablo Rossi

    Contradicción y manipulación de conciencia del Padre Pablo Rossi

    Antes de dejar en manifiesto la contradicción y al mismo tiempo la manipulación del Padre Rossi, conviene presentarlo a él para los que no lo conocen.

    El Padre Pablo Rossi es actualmente un sacerdote del IVE a quien se le encomendó la guía de la rama femenina de dicha congregación, las SSVM. Por esta misma razón es que nos parece particularmente peligroso que, en las situaciones actuales de intervención pontificia, este capellán cumpla el rol de guía y maestro de las monjas que, fuera de las fuentes oficiales de información, no tienen cómo enterarse de lo que realmente sucede en su comunidad y con su fundador. (A menos que se esté muriendo).

    Y hablando del fundador, el Padre Buela, parece ser que al Padre Rossi se le encomendó, entre otras cosas, custodiar y transmitir el carisma y el espíritu del fundador, especialmente en estos tiempos turbulentos para el IVE y las SSVM.

    Aclarado esto, pasemos a exponer y desenmascarar la lamentable manipulación de conciencias en la que está incurriendo dicho sacerdote.

    En sus videos a las hermanas religiosas SSVM, el Padre Rossi comenta un libro.

    Justamente, el hecho de comentar un libro en particular va a ser uno de los argumentos en su contra. Ya veremos porqué.

    El libro es de un autor llamado Dom Columba Marmion, y está titulado: “Jesucristo ideal del monje”.

    El Padre Rossi, a lo largo de sus videos en su canal privado de YouTube, explica a las Servidoras algunos pasajes importantes que, según él, aplican a todo cristiano, adaptándose a las vidas de cada uno.

    Hay un video especialmente alarmante que lo pueden ver y escuchar aquí, y que hoy expondremos lo que nos parece más grave en cuanto manipulación de las conciencias de las pobres monjitas. (A propósito, les contamos que las monjitas tienen que escucharlo una vez a la semana, por lo menos, en lo que se denomina el “capítulo comunitario”)

    ¿Qué comenta el Padre Rossi sobre el libro de Dom Columba Marmion?

    Comienza diciendo que hay una analogía entre la iglesia y la comunidad religiosa. De hecho, el tema de la charla es “La vida común”. Luego de decir que existe esa relación estrecha entre las órdenes religiosas aprobadas y la iglesia, la primera conclusión que saca es que: “perteneciendo a un instituto religioso, pertenecés más a la Iglesia, estás más unido a Cristo y más unido a Dios”

    Cierto que el Padre Rossi aclara que no necesariamente un religioso estará más unido a Dios que un laico, porque va a depender de la fidelidad. Pero justamente, con ese argumento continuará hablando de la importancia de la fidelidad al instituto para ser fiel a Dios. Un argumento ya conocido y que hemos expuesto en este mismo blog en los siguientes enlaces: https://verbo-encarnado-ssvm-abusos.info/amor-la-congregacion-el-discurso/ y en modo de fábula aquí: https://verbo-encarnado-ssvm-abusos.info/extra-ive-nulla-salus/

    Esa primera conclusión que acabamos de resaltar va a tener su gradualidad, dice el filósofo Padre Rossi: “Cuanto más practiques las costumbres y la vida del instituto, tanto más vas a estar unido al instituto, tanto más a estar unido a la Iglesia, tanto más vas a estar unido a Dios”.

    Luego se pregunta el Padre: ¿Cómo se da esa incorporación al instituto? En este punto se establece la analogía del bautismo con la entrada a la iglesia y la profesión religiosa como bautismo de ingreso al instituto.

    No nos olvidemos que todo esto está escrito en un libro.

    Se participa eficazmente en la medida que vivamos la vida en común, sigue el Padre Rossi. “Estamos en comunión con los miembros del instituto, entonces estamos más íntimamente unidos al Instituto, y por lo tanto a la Iglesia, y por tanto a Cristo y por tanto a Dios. De ahí la super, super, super importancia de la vida en común.”

    Continúa: “Pero, así como no alcanza el Bautismo, sino que es necesario vivir los compromisos del mismo, así no es suficiente la profesión de votos, sino que es necesario vivir según el instituto, es decir, vivir la vida común”

    Y ahora les transcribimos lo que nos parece más grave y erróneo, por más que se lo cite a Dom Columba Marmion. Ustedes mismos podrán escuchar todo este extracto de la charla del Padre Rossi en el audio de más abajo:

    “Si alguno pretendiese desentenderse de los ejercicios comunes, no vinculando a ellos ciertas gracias por tratar directamente con Dios, caería en el error de los protestantes que se imaginan hallarse a Dios sin la ayuda de la Iglesia”

    Explicación del Padre Rossi: “Toda la ayuda que vos necesitás para unirte con Dios pasa a través del Instituto y de la vida común. Y si pretendés independizarte a eso, cometes un error análogo al de los protestantes”.

    Hasta aquí nuestro breve comentario de la larga charla del Padre Rossi que ustedes mismos pueden ver en su video.

    Sin embargo, la cosa no queda allí. Porque estas conclusiones que el Padre Rossi comenta y aplica al IVE y a las SSVM no dejan de estar escritas en un libro. Y no se pierdan lo que el mismo Padre Rossi afirma en otro de sus videos, también comentando el mismo libro “Jesucristo ideal del monje” que pueden ver aquí y que les ofrecemos el audio del extracto más abajo, donde el Padre lo dice: El camino a la santidad es personal, y no está escrito en un libro:

    Entonces, nos preguntamos: ¿En qué quedamos? ¿Está mal buscar el camino que Dios me inspira en privado, más allá de mi comunidad, mi congregación, mi instituto, mi vida común y todo lo que sea? ¿O es lícito hacerlo, como de hecho afirma que lo es?

    Hay una contradicción evidente. De hecho, la doctrina de que, siendo fiel a un instituto particular uno es fiel a Dios, está escrita en un libro. Y acaba de decir que la santidad no está escrita en ningún libro, sino que es personal de cada uno. ¿En qué quedamos?

    Parece ser que el sistema de lavado de cerebro tiene sus lagunas y hace aguas por todos lados.

  • Hitler en sus Fuentes

    Hitler en sus Fuentes

    ¿Cómo hacer para que una persona sea sumisa a ti para el resto de la vida?

    Pregúntenselo al Padre Carlos Miguel Buela.

    O al Padre Carlos Nadal, que da testimonio de esta “táctica” de su antiguo compañero. Hoy no se pierdan este breve pero impactante testimonio que transmitimos: el sistema que utilizaba Buela para mantener sumisos a los que él elegía.

    “A los que quería tener sumisos para siempre, Buela los ridiculizaba en público… los humillaba. Y cuando él quería, los elevaba, los subía de rango, y de esa manera, se aseguraba que la persona fuese sumisa a él para siempre”.

    Palabras de quien lo conoció desde la fundación y desde mucho antes. Nadal sabe bien que Buela tiene una personalidad “atropelladora” (dicho por él con una delicadeza y prudencia admirables), y que, a pesar de que le cuesta creer que haya abusado sexualmente, dice entender que “todo comienza con un vaso de whisky”.

    Cuando uno estudia un autor determinado, para mayor éxito en su empresa, recurre a las fuentes.

    Lo hemos hecho con el Padre Carlos Nadal: nos ha contado demasiadas cosas que son dignas de un libro. Hoy relatamos sólo ésta, que muchos lectores conocen perfectamente: el sistema manipulador de Buela, con el cual, hasta el día de hoy, tiene sumisos a varios importantes “pensadores”. Veamos, por ejemplo, a Fuentes “en sus fuentes”, o como lo ridiculizó Buela en su momento: “Hitler” en sus “Fuentes”, haciendo juego de palabras.

    ¿Puede ser que un eminente teólogo que escribe libros, responde preguntas de moral y es tenido como referente en el tema, sea incapaz de darse cuenta del problema de su propia comunidad? «Yendo a las fuentes», yendo a los libros de Fuentes, encontramos en reiteradas ocasiones una fina consciencia acerca de la cooperación al mal, y cómo es inadmisible pactar con el error. Sin embargo, en el caso del Padre Buela vemos una grave laguna… ¿Será porque el apodado “Hitler” no quiere caer nuevamente en las garras del psicópata? … ¿Será que Buela logró tenerlo sumiso para siempre? … ¿Será que le tiene miedo? …

    Hitler en sus Fuentes: esa es la explicación del misterio.

  • Un análisis imperdible sobre los abusos en la Iglesia

    Un análisis imperdible sobre los abusos en la Iglesia

    Creo que casi todos los lectores estarán al tanto de las distintas y recurrentes noticias de abuso sexual dentro de la iglesia, y no se estarán desayunando con ninguna nueva sobre este desagradable tema.

    Hoy queremos ofrecerles un artículo de Domenico Marrone que nos ha parecido excelente en su análisis, y muy actual con lo que respecta al caso Rupnik, el más actual y escandaloso del decadente pontificado de Francisco. Los dejamos con el texto:

    En el ámbito eclesiástico, en los últimos años se han registrado abusos sexuales y abusos espirituales, entendidos como el ejercicio del poder, la sumisión y la dignidad vulnerada, explotando la fe de la víctima como contexto de cobertura. El caso Rupnik nos ha dejado atónitos e incrédulos.

    El asombro también lo determina el hecho de que estamos en presencia de un artista talentoso y de renombre internacional. Picasso afirmó que «el arte tiene el extraordinario poder de sacudir el polvo acumulado en la vida cotidiana del alma». Creemos en esta afirmación, pero, al mismo tiempo, sentimos que nuestra alma está como abrumada por una tormenta de arena y polvo.

    El caso Rupnik

    Entendemos el poder que está en manos del arte y los artistas. El verdadero artista tiene una sensibilidad particularmente desarrollada y su genio se realiza a través de un análisis social, civil y religioso muy profundo y agudo. El artista es un intelectual con un papel que conlleva una gran responsabilidad humana y social.

    El artista es el vocero de pensamientos éticos, religiosos, sociales y humanos que pueden ayudar a construir un mundo mejor alrededor de las personas. La del artista es una verdadera misión comunitaria. Los artistas pueden ayudar a ser más felices y a redescubrir un entusiasmo positivo capaz de cambiar a las personas desde dentro.

    Entendemos cuál debe ser el papel ético del artista y qué importante responsabilidad social tiene que gestionar. En el caso Rupnik surgen cuestiones de no poca importancia: ¿rechazar las obras de los artistas inmorales? ¿Atribuir la ética del autor a sus obras? ¿Es correcto disfrutar de obras de arte hechas por personas inmorales? Éstas son solo algunas de las preguntas que abrumadoramente surgen ante el lamentable caso.

    Sentimos el desenlace dramático de una arrogancia prometeica disruptiva y devastadora de una concupiscencia insaciable y lujuriosa de un solo hombre, encerrado en la prisión de un narcisismo trágico, en un vano intento de ponerse en el lugar de Dios usurpando su poder. Estamos en presencia de una decidida perversión del espíritu y/o del enmascaramiento de una perversión sexual (y las dos cosas suelen coincidir). Estamos en presencia de una mística orgiástica.

    Abuso: un incesto espiritual

    Inmediatamente debemos señalar que los abusos perpetrados tienen un rasgo que puede calificarse de incesto espiritual. De hecho, fueron cometidos -si se establece la imputabilidad- precisamente por quien debería haber sido la transparencia encarnada de la paternidad de Dios y la maternidad de la Iglesia para aquellos de quienes en cambio abusó escandalosamente.

    Y tales abusos son también espiritualmente orgiásticos, siendo el protagonista también un hermano en la misma fe por su común bautismo. Justificó las acciones desviadas en sus ojos. Abusó del papel de «padre espiritual» para imponer actos eróticos a personas subyugadas y sin libertad.

    También se hace referencia impropiamente a una excomunión latae sententiae para la absolución del cómplice. Pero ¿se puede considerar cómplice a una persona sometida y no libre? ¿No sería más apropiado hablar de violación y uso fraudulento, con el único fin de obtener ganancias sexuales, del discurso religioso, de teología desviada y corrupción de las almas? Necesitamos deconstruir las «justificaciones» de la casuística hipócrita.

    Si nos limitamos a la indignación (y esto es necesario, ante tal acumulación de escándalos internos), si nos conformamos con explicaciones psicológicas o psiquiátricas (que en todo caso son parte del problema), corremos el riesgo de perdernos lo esencial: el vínculo directo entre el abuso espiritual y el abuso sexual.

    Los depredadores sexuales operan dentro de las estructuras eclesiales sobre almas inocentes sedientas de Dios, no fuera, al margen de las sexualidades imposibles, sino al contrario en el seno de sus misiones religiosas.

    Estos escuchan confesiones, dirigen las conciencias para torcerlas mejor y devolverlas a sus perversiones. Se aprovechan de su ascendencia religiosa, de su posición de dominio (fundador, sacerdote o en todo caso «padre espiritual») para practicar no sólo violaciones de la conciencia, violaciones de la inocencia, de la frescura del alma, del cuerpo y del espíritu, sino también para justificar todo esto en nombre de la religión.

    Perversión de la palabra religiosa

    Entonces se comprende mejor por qué la perversión sexual interviene en el proceso de perversión del discurso religioso: se necesita el dominio espiritual sobre un alma inocente para corromperla; se necesita el poder del secreto religioso y la iniciación en los misterios de Dios para conducir a las víctimas a esa muda impotencia; se necesita el poder de la gracia de Dios para borrar todo. Este uso de Dios para fines de humanidad diabólica mantiene al pervertido en la ilusión de una justificación diferente, de una «relación especial» que estaría más allá de las reglas morales.

    Es sobre todo una perversión espiritual. La víctima debe consentirlo. La violación se convierte en una “relación especial”. La moral se desvanece en favor de la «misión». Para pasar la repugnante página de los abusos, la cuestión de la manipulación espiritual en la Iglesia todavía necesita ser abordada, a través de sus instrumentos (confesión, dirección/acompañamiento espiritual), sus discursos.

    Incluso más allá de las flagrantes perversiones, estas herramientas siempre deben manejarse con precaución, y los discursos deben hacerse con el mayor respeto por las personas y la mayor consideración por la integridad (espiritual, psíquica y física) de las personas.

    ¿Cuál es la relación entre el abuso espiritual y el sexual? El abuso espiritual y sexual están estrechamente entrelazados. El abuso espiritual es a menudo la estrategia de preparación, es decir, la estrategia de iniciación del abusador para prepararse y justificar el abuso sexual.

    Abuso espiritual

    En comunidades organizadas jerárquicamente o en relaciones donde hay un superior y un subordinado, siempre existe la posibilidad de conflictos. En la búsqueda de una definición adecuada de cuándo se produce un abuso de poder, de autoridad o espiritual, es necesario ante todo advertir que cualquier dificultad con el respeto a la autoridad en la jerarquía eclesiástica no es ya en sí misma un abuso.

    Hablamos de maltrato espiritual cuando en un contexto religioso se rebasan los límites de la dignidad de la persona, que el Creador ha trazado para el hombre como persona, de tal forma que se restringe su espacio vital físico, espiritual e íntimo. Esto ocurre de manera manipuladora y sin el consentimiento del individuo, para que bajo el pretexto de la espiritualidad en el sentido más amplio de la palabra sea humillado o anulado.

    El límite del abuso es cuando la persona en el cargo de superior abusa del poder y la autoridad para satisfacción personal e ingresa al espacio íntimo y espiritual de la persona subordinada, utilizando diferentes formas de manipulación e intimidación.

    La primera característica del abuso espiritual es la violación de los límites. La violación de los límites espirituales viola la privacidad de una persona. La persona pierde el espacio de protección que merece su dignidad. Aquí tienen lugar las cosas más íntimas de la vida espiritual. En las comunidades, esto, aterradoramente, a menudo toma la forma de un acompañamiento que se ofrece, incluso se permite, solo dentro de la comunidad.

    Aquí se fusionan las áreas del foro interno y del foro externo, estrictamente separadas por el derecho canónico. Las estructuras incestuosas se desarrollan muy fácilmente en las comunidades.

    Toma el lugar de Dios

    Según Klaus Mertes, el abuso espiritual se basa en una profunda confusión en la relación entre el guía espiritual y la voz de Dios, lo que puede dar lugar a las siguientes anomalías. El superior o compañero confunde al subordinado para que éste lo confunda con la voz de Dios. Una segunda posibilidad es que el mismo superior o compañero sustituya la voz de Dios. En cambio, una tercera variante de abuso espiritual conduce a la sustitución combinada de roles de las dos primeras posibilidades. Esto quiere decir que el superior se considera enviado por Dios en quien el subordinado debe creer y seguir, pero el mismo subordinado también lo ve bajo esta luz.

    Este tipo de abuso puede incluir manipulación y explotación, imposición de responsabilidades falsas, censura de decisiones, demandas de secreto, coerción, control bajo el disfraz de la voluntad de Dios, demandas de obediencia, subrayar la posición excepcionalmente privilegiada o sublime de los subalternos, el aislamiento como un instrumento de castigo, superioridad y elitismo.

    Es característico del abuso espiritual que la persona superior lesione al sumiso en el ámbito de su autonomía personal y libertad en un contexto religioso. Este abuso puede manifestarse en forma de abandono espiritual, donde la persona subordinada es privada de las posibilidades de crecimiento espiritual, como manipulación espiritual o como violencia espiritual.

    Un tipo de comportamiento sutil y oculto es propio de la manipulación espiritual, donde la persona subordinada es engañada, recibe información incorrecta sobre su comportamiento, para que no se dé cuenta de que le están quitando su autonomía, es decir, su libertad personal.

    En la violencia espiritual hay un control total del otro que debe seguir las indicaciones, aceptar los ideales presentados, limitar severamente los contactos con los demás, someterse al control en la vida cotidiana, por ejemplo, en la comunicación con los demás. Tal forma de abuso puede durar mucho tiempo hasta que la persona subordinada reconoce su autoridad y poder al superior, es decir, hasta que logra escapar del círculo de cautiverio.

    Los abusos espirituales, de los que la Iglesia sólo en los últimos años ha tomado conciencia de manera más integral y completa, pueden afectar al individuo o a las comunidades. Ocurren en un ambiente de fe, donde bajo el pretexto de escuchar a Dios, representado por el guía espiritual o superior, ejerce poder sobre los demás.

    Violencia sexual y violencia espiritual

    El abuso espiritual puede relacionarse con el abuso sexual y puede ser un preludio del mismo, aunque esto no es una regla. Ambos pueden manifestarse como formas independientes de abuso. La característica de ambos es la relación asimétrica entre el responsable y el subordinado, por lo general se trata de abuso espiritual en sistemas cerrados con una organización estrictamente jerárquica.

    Aquí se debe enfatizar que la violencia sexual en un contexto religioso es difícil de entender sin conocer la naturaleza y el contexto de la violencia espiritual. Las personas frágiles y en riesgo que son presa fácil de este tipo de abusadores, son especialmente los novatos en las comunidades religiosas, los conversos, las personas con ideales elevados, las comunidades carismáticas y religiosas con reglas confusas sobre el papel de los miembros individuales y los órganos de gobierno.

    La principal característica del maltrato espiritual es la pérdida de la autonomía espiritual personal, por lo que el maltratador desprecia a la víctima, la manipula y ejerce violencia contra ella. Aquí siempre está en evidencia la pregunta por Dios y la fe, por lo que se abusa de lo que es de Dios en la relación con el otro para satisfacer necesidades personales.

    Al igual que el abuso sexual, la dinámica del abuso espiritual también es tal que posteriormente la víctima, si no procesa los traumas, puede convertirse en perpetrador del abuso y asumir sin saberlo los modelos de comportamiento de los abusadores, repitiendo en el rol de gobierno lo que ha sufrido como víctima.

    ¿Cuáles son las causas del abuso contra la mujer? El primer requisito es un desequilibrio de poder. Las mujeres adultas a menudo son abusadas en las relaciones pastorales. El adicto suele tener una confianza enorme en el agresor, puede ser manipulado. El agresor utiliza el poder para transformarla en un objeto con el que puede hacer lo que quiera.

    En el caso de los sacerdotes entra en juego el exceso de poder sobre las mujeres. Las mujeres piensan: «Estoy bien cuando sirvo y no digo ‘yo’ demasiado alto». El abuso sexual a menudo no se trata de la satisfacción de impulsos, sino más bien de la necesidad narcisista de manipular a una persona hasta el punto de quebrantar su voluntad.

    De la confianza a la agresión sexual

    El abuso viene lentamente, no sucede de inmediato. Los atacantes generan confianza y se vuelven indispensables. Le dicen a la víctima que ella es la persona más importante en la vida y empieza a creérselo y se vuelve adicta. Sólo entonces se producen los ataques. Los afectados ya sienten que esto no es bueno para ellos, pero su percepción está tan anulada que ya no pueden encontrarle sentido.

    En las comunidades, los miembros se encierran en sí mismos y esto resulta en intimidación y aislamiento. Y de repente no queda nadie para que el afectado cuente lo que está pasando. Los atacantes les dijeron cuál era la voluntad de Dios para ellos y tenían que obedecer.

    Es difícil definir el abuso sexual; hay varios intentos de una definición especializada. El concepto de abuso (del latín, abusus) en el sentido más amplio del término significa una actividad o acto contrario a las normas sociales vigentes, a las normas humanas generalmente aceptadas y contra la dignidad de la persona humana.

    Indica la explotación de su condición para beneficio personal o para una acción ilegal que causa daño material o inmaterial a sí mismo y a los demás. Es el uso incorrecto o negativo, es decir, el abuso de la propia condición en contraposición a la finalidad del cargo encomendado. El abuso se caracteriza porque su acción es planificada e intencional, lo que también se aplica a la dinámica del abuso sexual.

    El abuso sexual es cualquier acción no verbal, verbal o física que atente contra la dignidad y traspase los límites de otra persona de cualquier edad o género con el propósito de lograr placer sexual o perpetrar violencia. Es todo contacto o interacción física, acción visible, verbal o psicológica entre un menor y un adulto, o entre dos adultos, cuando el maltratador utiliza al otro contra su voluntad como medio de excitación sexual.

    Trauma y poder

    La violencia sexual es una de las experiencias existenciales más traumáticas y deja profundas heridas. Cuando hablamos de violencia sexual, primero pensamos en la violación, que sin embargo representa solo un aspecto mínimo en el contexto de este tipo de violencia. La mayoría de los abusos son otros mecanismos anteriores de dependencia en las relaciones y la demostración de poder sobre víctimas particularmente seleccionadas.

    Sólo cuando miramos la experiencia interior de la víctima, con la que el agresor se comporta como ella no quiere, nos damos cuenta de que se trata de violencia. En esta condición la víctima no logra desarrollar ni reconocer su propia voluntad, y menos aún hacerla valer.

    Las experiencias de los psicoterapeutas atestiguan que en todos los casos de abuso sexual hay una larga preparación que comienza en primer lugar en la fantasía del abusador. En primer lugar, el abuso sexual es un abuso de confianza, es decir, un abuso sentimental, que sólo puede alcanzar el nivel físico en un paso posterior, como es propio en particular de los miembros de la familia o de quienes abusan entre las filas del clero, que goza de gran confianza entre la gente. El abuso a largo plazo, aunque sea sólo sentimental, y la adicción a las relaciones pueden tener consecuencias incurables.

    Cuanto más dura el abuso, peores consecuencias deja para la víctima, dañándola espiritualmente hasta el punto de no poder vivir con normalidad. La víctima, que para el maltratador no es una pareja de igual a igual, sino un puro objeto sexual, es asaltada por graves sentimientos de culpa y vergüenza, por lo que suele presentar trastornos alimentarios y dificultades para cumplir con los deberes cotidianos, el sueño y las relaciones en general.

    Por lo general, la víctima ve en escapar de la trampa su salvación, pero el escape solo puede ser interno, frente a sentimientos de culpa personales, y no frente al abusador. La huida del cuerpo, de la condición y de la experiencia personal lleva a la persona maltratada al extrañamiento de sí mismo y a la soledad, lo que puede llevar a tal confusión que ya no permite una evaluación correcta de las propias percepciones, ni confiar en ellas.

    Los perpetradores de violencia sexual a menudo son adictos a la sexualidad. La adicción es una enfermedad caracterizada por la repetición y agravamiento de conductas nocivas. Las características de la adicción son la embriaguez, la repetición y el aumento de la dosis, los excesos y las caídas del humor, la incapacidad para detener la conducta patológica a pesar de la conciencia de su nocividad y la reacción de abstinencia. La persona adicta nota la conducta dañina y quiere parar, pero fracasa, porque de lo contrario viviría una crisis de abstinencia.

    No casos sino una cuestión estructural

    La violencia sexual no es sólo una cuestión de casos individuales, sino un fenómeno generalizado y un problema estructural. En ocasiones, las instituciones eclesiales han ofrecido un entorno propicio para ejercer la violencia sexual y ocultar a los perpetradores contra jóvenes y adultos de ambos sexos que, bajo el pretexto de la espiritualidad y la vida de fe, han abusado del cargo y la autoridad encomendados para ejercer el poder y descargar sus impulsos sexuales en niños, jóvenes y adultos.

    Un gran desafío para la Iglesia es el reconocimiento de la culpa y la aceptación de la responsabilidad. Ocultar el problema debe ser cosa del pasado: se necesita honestidad, verdad y transparencia.

    Concluyo volviendo a la pregunta inicial sobre los criterios de valoración del arte. Cada vez que salen a la superficie las turbias fechorías de los ídolos del panteón del arte, uno se pregunta: ¿es correcto separar la obra del artista?

    Detrás de la cándida efigie de alguien que ha hecho de la pureza y de la sublimidad el principio de sus creaciones parecería en efecto esconderse un alma muy limpia. Los hechos que se han conocido han arrojado luz sobre los lados oscuros de una personalidad ambiguamente siniestra, que supuestamente explotó su autoridad para ejercer un control perverso sobre el cuerpo y el alma de las mujeres. De ahí la inquietante hipótesis de los actos sexuales consumidos sin su consentimiento.

    La imagen de Rupnik y su producción artística

    Luego viene la gran pregunta que es difícil de responder en monosílabos: ¿es correcto que esto repudie, en retrospectiva, el invaluable legado que este artista del mosaico ha donado a la historia del arte sacro mundial? ¿Es legítimo condenar sus tan alabados mosaicos, ahora que su imagen se ve comprometida por supuestas (o ciertas) acusaciones de abuso sexual y espiritual? Después de la noticia de los abusos, ¿es realmente posible, por tanto, poder contemplar sus mosaicos con el corazón alegre, sin dejarse arañar por una sensación de malestar por los abusos cometidos por el autor? ¿Se puede omitir este “detalle” de su vida privada?

    Mantener el foco en el producto creativo más que en el autor, ¿no significa acaso abdicar de la responsabilidad educativa y de la influencia que el arte y sus representantes ejercen en la vida de sus usuarios? ¿No sería adecuado tomar distancia para evitar que tales abusos se legitimen?

    De hecho, si en los últimos años ha crecido la conciencia en el debate público sobre actitudes que ya no se normalizan como en el pasado, habiendo cambiado -afortunadamente, añadiría- los estándares de aceptación en los circuitos artísticos, es difícil aceptar que lo que amamos es hijo de distorsiones debidas a personalidades autoritarias que se esconden detrás de una creación artística que ha atemperado nuestro gusto a lo largo de los años y trazado nuestras coordenadas en la geografía de la producción artística.

    Por lo tanto, si defender el arte por el arte significa hacerlo en detrimento de sujetos violados en su dignidad humana, además de físicamente, tal vez deberíamos repensar los límites de nuestra aceptación. Deberíamos escuchar a quienes no se sienten a gusto con ese encanto tan idolatrado en sus mosaicos. También tenemos el deber de diseccionar los efectos de esas obras en la comunidad eclesial y cuestionarnos.

  • Mano de obra barata

    Mano de obra barata

    Si algo ha estado saliendo a la luz últimamente sobre el Instituto del Verbo Encarnado (IVE) y las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará (SSVM), es la falta de responsabilidad profesional e institucional, con testimonios tremendos que parecen imposibles y difíciles de creer, pero que reflejan la cruda realidad, como, por ejemplo, el del Señor Luis Baudry que nos compartió su experiencia sobre la falta de título universitario.

    Los hechos son testarudos, como decía Lenin. Y lo que aquí damos a conocer son HECHOS. Que alguien refute, por ejemplo, el hecho de la no validez de los estudios realizados en el IVE para la sociedad, y que lo demuestre en los comentarios, si quiere.

    El uso y abuso de los miembros como fácil y barata mano de obra es otro de los escándalos que salpican a esta organización en decadencia. Algún rabioso defensor a ultranza del Padre Buela y de su “obra” saltará enfurecido diciendo que estamos “calumniando” y buscamos sólo la destrucción. Sin embargo, presten atención, y quien quiera enterarse, que se entere: lo que viven muchas monjitas y seminaristas allí adentro es un verdadero y literal abuso de su “docilidad” a los votos, sobre todo los de obediencia y pobreza. Con esta herramienta “religiosa”, (excusa, manipulación), justifican todo su extenuante y económico “apostolado” (activismo-negocio). Próximamente publicaremos nuevos testimonios que nos van a dejar con la boca abierta. Por ahora les anticipamos el tema.

    “Vida religiosa” la llaman, pero para la religiosa que no tiene tiempo ni de hacer su “obligatoria” Hora Santa (adoración al Santísimo), y, si la hace, se duerme, -porque tampoco para el sueño tiene tiempo-, no es exactamente “vida religiosa”; más bien, como nos han escrito en privado, lo que viven allí, en los hogares de caridad y hospitales, por ejemplo, es propiamente un desgaste constante, sin obra social para cuidar de su salud, sin ninguna consideración ni a su persona ni a su profesión religiosa, que le exigiría tiempo para rezar y clausura para descansar. Nada de eso existe: por el contrario, tienen que “hacer apostolado”, “obedecer”, “no tener juicio propio”, y seguir para adelante, con la convicción de que las que se fueron, (explotaron, se enfermaron o se dieron cuenta), “no se la aguantan”, “son traidoras”, “fueron infieles”, “eran soberbias” “se juntaron con Olivera o Luisito”, “tenían mal espíritu” … etc. Etc.

    A todo esto, llamamos “mano de obra barata”. Porque no tienen empleadas, sino religiosas, y de este modo se ahorran bastante… muchísimo, en verdad. Y como las “vocaciones” son numerosísimas, (las que entran y las que salen), pues entonces, el negocio es redondo.

    Podrán contar con bastantes meseros y meseras para las famosas “jornadas de los jóvenes y de las familias”, y con muchas limpiadoras para los mugrientos recintos de los seminaristas. Contarán con suficientes muchachos para armar gratis las famosas carpas de eventos, que, contratando mano de obra especializada, les costaría un alto presupuesto cada año.

    Y si a esto le agregamos el condimento de “pobreza”, mejor aún: podrán recaudar una buena suma de dinero cada año en “limosnas” y “salidas económicas”. Cuanto más religiosos pidan, más ingresos verán. Pero no se confundan: no es para el bien, la salud y el futuro de estos pobres esclavitos y esclavitas. De hecho, si algún día salen de la secta, le dirán: “agua y ajo, querido. Pusiste la mano en el arado y ahora mirás atrás: problema tuyo”.

    Con ejemplos como éstos, y muchos más que obviamos por razones de espacio, los del IVE se ahorran mucho dinero, a costa de las espaldas y la salud de cientos y miles de “vocaciones” que pasan, continúan por un tiempo, o siguen de largo. Los superiores, por cierto, salieron ganando.

    La gran pregunta es: ¿Por cuánto tiempo más les seguirá resultando un buen negocio y una praxis barata, si cada vez son más los que se van dando cuenta de estas irregularidades y faltas de profesionalismo, y deciden demandarlos civilmente?

    Desde este humilde blog informativo les recordamos que “lo barato sale caro”.

    Administradores

  • Impactante testimonio de una ex servidora

    Impactante testimonio de una ex servidora

    Estimados lectores:

    Comenzamos un año nuevo con un nuevo testimonio; de verdad impactante, digno de leerse y compartirse, ya que nos venimos a enterar de cosas realmente nuevas para nosotros mismos. Desde el Equipo de Administradores de este blog, agradecemos de corazón a quien nos lo hizo llegar de forma anónima, y aprovechamos para alentar a todos los que quieran colaborar contando su experiencia, a que lo hagan y no tengan miedo, ya que, haciéndolo, podemos estar ayudando enormemente a muchas personas.

    En la categoría «testimonios», pueden encontrar agrupados todos los testimonios de las personas que ya han querido hablar, al menos, como hemos dicho, de forma anónima, para guardarse de cualquier problema que pueda surgirles.

    Sin más, los dejamos con el presente testimonio que nos ha impactado profundamente:

    Mi experiencia con el IVE empezó cuando entré al “aspirantado” donde pasé dos años no tan tranquilos, ya que desde ahí empezaron a “lavarme el cerebro” con sus educaciones internas. Ya éramos consideradas miembros de la congregación y estábamos obligadas con voto de obediencia (extrema) aunque no lo habíamos profesado. En el noviciado la «formación» era muy dura; había una formadora muy desequilibrada psicológicamente y cada pequeño error o palabra dicha de forma equivocada era motivo para regañar y castigar a las novicias. Si una novicia estaba triste por cualquier razón o no estaba muy atenta a las cosas que decían las superioras, el castigo psicológico más fuerte consistía en quitarte la cruz (que es parte de tu hábito) para que todas las novicias y monjas supieran que estabas castigada por algo, y así nadie te hablaba.

    Mi experiencia fue mucho peor, aunque nunca me quitaron la cruz a pesar de que estaba en contra de muchas cosas. No sé por qué, pero yo fui la favorita de una superiora que me adoraba. Me dieron la oficina de finanzas de la casa cuando era apenas una novata. El oficio incluía el manejo del dinero de la comunidad, las «compras» (que prácticamente no se hacían) y la mendicidad, que era lo más humillante. Todas las novicias divididas en grupos iban al mercado, a las tiendas, a pedir comida. La gente se compadecía al ver a las monjas muy jóvenes pidiendo comida, daban lo que podían a sus expensas a pesar de que solo eran empleadas, otros en cambio insultaban diciendo «tú eres joven, también podrías trabajar y ganarte tu propia comida». Y tenían razón. Yo no soportaba esto y me resistía mucho, pero te tenías que ir a casa con las maletas llenas, si no, te regañaban porque no hacías bien tu trabajo. Había que pedir a los benefactores todo, hasta el papel higiénico. El dinero de la comunidad se gastaba en tonterías, es decir, coca-cola, papas fritas, queso, cerveza… lo que fuera necesario para hacer «stuk», una especie de fiesta de pijamas donde comías de todo, hablabas y jugabas.

    Una vez, cuando era «ecónoma», me acusaron falsamente de esconder dinero de las superioras, por lo que me trataron mal y nunca pidieron perdón por la falsa acusación.

    Otra vez fui testigo de lo peor: dos monjas, la superiora y su ecónoma, amigas íntimas en relaciones enfermizas, las encontré en una sala donde nadie entraba, dándose caricias. Yo entré porque tenía que buscar algo que se encontraba allí; entré silenciosamente porque era la hora de la siesta, pensando que descansaban, y yo no quería molestar. Ellas no se dieron cuenta que yo abrí la puerta, y cuando las vi en esa escandalosa situación, golpeé la puerta fuertemente para dar a entender que las había visto darse esas «caricias».  No me miraban ni hablaban por varios días. Yo lo conté a otra hermana de la comunidad y ella ya lo sabía, pero era de carácter débil y con amenazas la callaban. Yo no: le conté todo a la provincial pero no me creyó. Me miró como si yo estuviera loca y me amenazó diciendo que me iría al infierno por inventar mentiras sobre mi superiora.

    Durante la «formación» en el “estudiantado” ya no tenía ningún deseo de continuar con ellas, sentía el deseo de consagración, pero no en las SSVM porque no encontraba la verdad en su forma de vida. Hablé con las superioras, con el director espiritual, pero para ellos era simplemente una tentación del demonio contra la que tenía que luchar. La idea de vivir en constantes mentiras me consumía por dentro, pero con las amenazas que recibía, tenía miedo de tomar elecciones decisivas. Vi salir a muchas monjas con las que luego nos prohibieron hablar porque eran infieles a su vocación y eran peligrosas porque podían hacernos daño, es decir, según las superioras, con su salida nos daban testimonio de condenación eterna… Esto fue psicológicamente devastador. No podrías hablar con nadie de afuera porque nadie conoce la vida religiosa y nunca entendería la vida comunitaria, de hecho, solo “podrían dañarte”. Todos viven allí convencidos de que están en la verdad, y la gente, los sacerdotes diocesanos, los religiosos de otras órdenes, según IVE Y SSVM, viven en la mentira porque no viven según el evangelio como deben, y por eso nunca se podía tener un franciscano o un jesuita o un diocesano como director espiritual. Cuando yo veía a otros religiosos no pertenecientes al IVE me sentía feliz porque percibía que vivían en libertad de espíritu y no como como nosotros, esclavos dentro de las SSVM, y esto me ponía cada vez más en una situación en la que ya no podía vivir. Entonces las cosas que pasaban, las constantes mentiras en mi contra me cansaban cada vez más y no podía hablar con ninguna de las monjas porque le informaban todo a la superiora, añadiendo también cosas inventadas. Le pedí a mi director espiritual ir a otra congregación, pero me dijo que era contra la voluntad de Dios porque si yo estaba con las Servidoras es porque el Señor quería que yo fuera santa allí y no con otras monjas, y eso sería traicionar la voluntad de Dios. Pero ya no podía vivir más con ellas: todo lo que decían y hacían me daba asco. Así que, en cada reunión con el director espiritual yo hablaba de querer irme y él trataba de persuadirme de lo contrario diciéndome que no podría soportar los cambios, también porque no encontraría nada mejor, porque en todas las congregaciones viven con las mismas reglas y peor aún, no son fieles al carisma de sus fundadores, son progresistas, etc.

    Me trasladaron a otra comunidad donde nunca quise ir y con una superiora incapaz de serlo, y a su vez, manipulada por las otras superioras mayores. La vida empezó a ser cada vez más complicada, porque siempre me ponían en la situación de tener que pelear con las superioras, y yo, para ellas. siempre era una mentirosa: me espiaban día y noche, las monjas «encargadas» de espiarme estaban orgullosas de hacerlo porque se sentían importantes… En la comunidad había tanta envidia y celos hacia mí, porque tenía amigos, (la gente de la parroquia me quería porque siempre estaba ahí cuando necesitaban hablar). En cambio, las demás no eran felices porque se creían inteligentes y nunca tenían tiempo para la gente, porque pasaban todo el tiempo en la computadora haciendo cosas inútiles y a veces escandalosas. La gente enseguida entendió cómo eran las monjas y empezaron a no tenerles mucha confianza, y esto les provocó muchos celos, al punto que las mismas monjas corrieron la voz en mi contra diciendo que estaba enamorada del párroco y de otros hombres. La gente me conocía y no creía en estas «noticias» falsas. Para que no se descubriera que fueron ellas quienes difundieron estos rumores, las monjas dijeron que fue la señora NN quien lo hizo, porque las cosas han quedado en evidencia y la verdad siempre triunfa. Todo esto creaba mucha confusión entre la gente: ver a las monjas comprometidas con hacer el mal… Siempre me espiaban, escuchaban las llamadas telefónicas que recibía para saber con quién y de qué hablaba, tanto que después empecé a decir, sin miedo, a quien llamaba que nos estaban escuchando al otro lado del auricular. Yo ya estaba convencida de salir de ahí pero no me dejaban, y tenían miedo. Yo sabía y había visto demasiadas cosas que podían ser usadas en su contra. Me amenazaron con el infierno si dejaba la congregación y muchas veces me decían que con mi comportamiento (de querer irme) estaba condenando a mis familiares al infierno por mi falta de fidelidad a la congregación.

    Me ofrecieron importantes tareas solo para mantenerme adentro, pero no acepté; me amenazaron con otras cosas; me prohibieron hablar con gente de afuera: amigos, padres… Me enviaron al monasterio de clausura, como hacen con muchas, a rezar por mi «conversión» y perseverancia en mi vocación, porque según ellas, era una tentación. Yo ya estaba al tanto de muchas cosas ocultas que no comunican a los miembros, por ejemplo, los escándalos de Buela, que para ellas era un santo perseguido por la iglesia porque es el único que predica la verdad y la doctrina correcta: «nos persiguen porque tenemos tantas vocaciones que otros no tienen y a la Iglesia esto no le gusta”. Lo escuché muy a menudo. Nunca nadie ha dicho la verdadera razón por la que Buela fue sacado de su cargo, al contrario, iban a visitarlo a escondidas. Empecé a descubrir muchas salidas de sacerdotes y monjas, y descubrí muchos testimonios, y esto me dio mucho valor para salir sin miedo.

    Me hicieron la vida imposible cuando les comuniqué que me iría en breve. Inventaron otras historias en mi contra pensando que me podían chantajear, pero fracasaron. Descubrí que todos los días hurgaban en mis cosas, siempre encontraba un armario desordenado y cosas extrañas como si fuera brujería… Eso no me asustaba, pero cada vez me escandalizaba más con estas actitudes. Un día estaba trabajando cuando me llamaron porque buscaban cartas de amor de mis supuestos amantes, pero no las encontraban y querían ver si las había escondido en las maletas, pero como estaban cerradas con candado, no pudieron revisar. Yo estaba furiosa: tomé mis cosas, las tiré en la maleta y me peleé con esa «monja», y me fui. Ella lloraba porque entendió que perdían si empezaba a hablar sobre lo visto: me pedía que no me apurara, que es el diablo el que me empuja a hacer eso, y que ellas solo quieren mi bien. Esta vez me invadió la ira que me dio el coraje de tomar esa decisión: estaba furiosa, pero no me arrepiento.

    Cuando llegué a casa, mis padres no entendían lo que estaba pasando allí. Les expliqué la situación y no podían creerlo. En casa, sin embargo, no tenía paz porque me encontré con que las monjas venían a mi casa a convencerme de que volviera, me ofrecieron dinero para volver con ellas, me dijeron que fuera con ellas a hacer los ejercicios espirituales para ponerme de vuelta en el camino correcto. Siempre he rechazado todo.

    Entendieron que yo no retrocedería en mi elección; me empezaron a mandar sacerdotes del IVE, me llamaron por teléfono (después de lo cual cambié de número), luego llamaron a mis familiares para decir que tenía que hablar con ellos, intentaron por todos los medios que me «convirtiera» y volviera a ellas, usando incluso tonos y formas agresivas. Uno de los sacerdotes le dijo a un familiar mío muchas mentiras sobre mí para ponerlo en mi contra, para hacerle ver que yo era el problema y que solo estaban tratando de ayudarme. Su comportamiento me hizo sentir mal y decidí contarles a todos mis familiares lo que viví allí. Cada vez que los sacerdotes aún trataban de manchar mi nombre, mis familiares me defendían diciendo: «¿Qué clase de religioso eres si haces cosas obscenas y vives en una mentira?” Los Padres del IVE y las SSVM se dieron cuenta de que les conté cosas a mis familiares y se asustaron de que pudiera seguir diciéndoles a otros, entonces comenzaron a poner en mi contra a los feligreses que me conocían bien. Incluso llegaron a amenazarme a través de mensajes telefónicos diciendo: «Estás enojada porque cambiaste el cielo (es decir, el IVE) por el infierno (es decir, mi familia). Te mereces el infierno y te llevas a tus familiares contigo». A este mensaje respondí con igual desenfreno diciéndoles que ya viví un infierno en su congregación y ahora soy libre y estoy en el cielo.

    No se dieron por vencidos y siguieron amenazándome, enviándome mensajes amenazantes a través de conocidos en común. Me amenazaron con la excomunión de la Iglesia. En ese momento se me acabó la paciencia y le respondí con aire fuerte diciendo que, si no me dejaban en paz, mañana iría al obispo y le contaría todo sobre ellos y serían ellos los que tendrían miedo a la excomunión y no yo. Tuve que mudarme a otra ciudad para estar lejos de ellos y nunca volver a verlos. Pero siguieron buscándome, tenían miedo de mí y de lo que pudiera hacer contra ellos. Mis familiares me informan de todo y a través de ellos he mandado mensaje a los sacerdotes y monjas para que dejen de perseguirme porque mi paciencia tiene límite y pueden tener grandes problemas. No me han molestado desde entonces.

    Trataron de ser amables con mis familiares, me pidieron mi número de teléfono porque «solo» quieren estar en contacto conmigo. Nunca les he dado esta satisfacción.

    Cada vez me doy más cuenta de que esa Congregación es una verdadera y propia secta, tienen actitudes que, para permanecer intactos ante la Iglesia y la gente, destruyen la vida de aquellos miembros que se rebelan y se van.

    Este testimonio mío es una pequeña parte de lo que viví: para contarlo todo en detalle tomaría mucho tiempo y muchas páginas, pero mi intención aquí es mostrar y hacer entender qué tipo de religiosos son los del Verbo Encarnado y cómo son. Pueden arruinar tu vida. Le doy voz a todos aquellos que no tienen el coraje de contar o que ya no tienen la cabeza porque se enfermaron de esquizofrenia y ya no pueden decir nada, como una amiga mía que se enfermó allí e incluso intentó suicidarse queriendo tirarse por la ventana para salvarse de ellos; la atrapamos a tiempo, está viva, pero su vida está arruinada y es joven.

    Cierro aquí esperando que mi testimonio pueda abrir los ojos de aquellos que están “hipnotizados” por la fingida alegría de las monjas y sacerdotes del IVE. Si sientes vocación, sigue otras órdenes o congregaciones que se han fundado hace muchos años, aunque tengan pocas vocaciones, pero al menos, que vivan bien el Evangelio en la libertad de los hijos de Dios, y así serás feliz y te sentirás realizado en la vida. Y sobre todo en la verdad.

    Aclaración:

    Los hechos aquí descriptos por la ex religiosa de SSVM, quien nos ha pedido mantener su anonimato, sucedieron, por autorización suya de ser aclarado aquí, entre los años 2005 y 2014 en Ucrania e Italia.